¿Qué está pasando en las líneas ferroviarias españolas? Juan Baño explica las hipótesis de la investigación
La red ferroviaria española se sume en el caos con nuevas limitaciones de velocidad y una huelga en ciernes tras la muerte de 43 personas en Adamuz, como analizamos en COPE

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El malestar y la indignación ciudadana por la situación de la red ferroviaria española no paran de crecer. A la conmoción por el accidente de Adamuz, que se ha cobrado ya 43 víctimas mortales, se suma el caos en la gestión de la alta velocidad. Adif, el gestor de infraestructuras, ha limitado la velocidad en varios tramos de las líneas AVE Madrid-Barcelona y, como se ha conocido en las últimas horas, también en la de Madrid-Valencia, lo que está provocando retrasos y aumentando la sensación de inseguridad entre los viajeros.
Vaivenes en la alta velocidad
La decisión de Adif de limitar la velocidad a 160 km/h en tramos donde hasta ahora se circulaba a 300 km/h llega tras meses de protestas de los maquinistas, que habían reportado "baches en la vía". Según explicó el jefe de Interior de COPE, Juan Baño, en el programa 'La Tarde', la medida ha sufrido varios vaivenes en pocas horas, con limitaciones, rectificaciones y nuevas limitaciones, generando una gran confusión. Esta situación contrasta con las declaraciones de hace apenas un mes del ministro de Transportes, Óscar Puente, quien sacaba pecho de los futuros planes para la alta velocidad.
Puente llegó a afirmar que "el trazado actual, sin tocarlo, de la Madrid-Barcelona permite ir a 350 por hora" y que se ponía "la primera piedra que ponemos en el camino de la construcción de esa nueva alta velocidad en España, que de nuevo nos va a situar, pues, la cabeza del mundo". A esta crisis se añade otro accidente ocurrido en Rodalies, en Cataluña, donde el descarrilamiento de un tren provocado por la caída de un muro ha causado la muerte de un maquinista en prácticas de 27 años y ha dejado 37 heridos.
La paciencia de los sindicatos se ha agotado. El sindicato de maquinistas ha anunciado la convocatoria de una huelga general, aún sin fecha, por el "deterioro del servicio" y la muerte de dos compañeros en 48 horas. Por su parte, el Sindicato Ferroviario ha exigido en un comunicado reuniones urgentes y una auditoría sobre el estado de seguridad de la red. En medio de este panorama, el ministro Óscar Puente comparece esta tarde en una rueda de prensa en la que se esperan explicaciones.
Las claves del accidente de Adamuz
Mientras tanto, la investigación sobre el trágico accidente de Adamuz sigue adelante. La publicación de extractos de las cajas negras de los trenes Iryo y Alvia implicados, analizados en 'La Tarde' de COPE, ha añadido más confusión. En los audios, se escucha la llamada que el maquinista del Iryo realizó al centro de mando de Atocha minutos después del descarrilamiento de tres de sus vagones.
En la comunicación, el maquinista informa con una calma que, según Juan Baño, denota "profesionalidad", de la situación: "Comunicadle que es un descarrilamiento, estoy invadiendo la vía contigua. Repito, descarrilamiento, está invadiendo la vía contigua". Lo más sorprendente, como se destaca en el programa, es que ni él ni el operador del centro de mando de Atocha son conscientes de que la colisión con el tren Alvia ya se ha producido. De hecho, desde el control le responden: "no hay ningún tren llegando", a pesar de que el choque había ocurrido solo 9 segundos antes, según aclaró el ministro.

Estado en el que ha quedado el tren Alvia, uno de los dos accidentados de Adamuz, Córdoba
El drama se hace más patente en el audio procedente de la caja negra del Alvia. En él se oye a una interventora herida hablando con el puesto de mando, que intentaba localizar sin éxito al maquinista. "Yo fui la interventora, y también él tenía un hueco en la cabeza, tengo sangre en la cabeza", explica la trabajadora, que desconocía que su compañero, Pablo, un joven de 27 años, ya había fallecido.
Responsabilidades y desconfianza
Sobre las causas, la investigación baraja varias hipótesis. Rafael Escudero, del sindicato ferroviario, apuntó a que el Alvia pudo arrollar un "bojie" (la estructura que aloja las ruedas) que se habría soltado del tren Iryo. Sin embargo, el periodista Juan Baño señaló que, según sus fuentes en Adif, el tren que bajaba "impacta contra la cola del tren que sube", el de Iryo, lo que abre varias incógnitas sobre la secuencia exacta de los hechos.
Esta crisis, como apuntó el colaborador Antonio Agredano, ha puesto el foco en la gestión del ministro Puente. Agredano señaló que "Óscar Puente lleva años dedicado a la agitación política" y que ahora, cuando tiene que gestionar una tragedia, "ya no tiene autoridad ni tiene legitimidad ni da confianza a la ciudadanía". La sensación de incertidumbre e inseguridad es creciente y la ciudadanía pide responsabilidades.

Imagen del bogie localizado a 300 metros del accidente de Adamuz
Juan Baño también advirtió de los "muchísimos intereses" económicos que hay en juego, ya que la atribución de la responsabilidad del accidente (a la empresa Iryo o al Estado a través de Adif) tiene importantes consecuencias. La conclusión es una profunda crisis de confianza en el sistema ferroviario. La sociedad espera transparencia por las víctimas y por la seguridad de todos los viajeros, una transparencia que ahora está en manos del ministro de Transportes.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



