El misterio de la niña de las 160 fotografías se resuelve 70 años después
Un fotógrafo vizcaíno rescata del olvido los negativos de una familia y organiza una exposición en Guernica para encontrar a la niña que los protagonizaba

Un fotógrafo rescata imágenes de hace 70 años
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La historia comienza con el hallazgo de un amigo del fotógrafo vizcaíno Ibai Agorria: 160 negativos en blanco y negro abandonados cerca del Rastro de Madrid. Al escanearlos, Agorria descubre que las imágenes, tomadas hace más de 70 años, documentan los veranos de una familia anónima en distintos puntos de la costa y el interior vasco, como Guernica, Bermeo o San Sebastián.
Una exposición para encontrar a la niña
Decidido a ponerles nombre, Ibai Agorria contacta a la Casa de Cultura de Guernica para crear una exposición. Bajo el título “¿Dónde estará?”, la muestra buscaba que alguien reconociera a la niña de unos 8 años que protagoniza el archivo. Lo que comenzó como un evento local se hizo viral, convirtiéndose, según el centro, en la exposición más visitada de su historia.
Es devolverle ahí 3 veranos de su vida"
Fotógrafo
Elena, la protagonista, aparece
La intuición del fotógrafo de que la clave estaba en Orio fue acertada. Una visitante de la exposición reconoció a una de las personas en las fotos y contactó con la familia. Así se ha localizado a Elena, la niña de las fotografías, que hoy tiene 80 años y vive en Madrid. "Es devolverle ahí 3 veranos de su vida", ha afirmado Agorria sobre el hallazgo.
Me quedé muy, muy sorprendida, porque está mi hermano, que falleció con 29 años, mis abuelos, mis padres"
Niña de las fotografías
Un "shock" de emociones encontradas
Para la familia, el descubrimiento ha sido un “shock” de emociones. Carmen Jiménez, prima de Elena, ha relatado su sorpresa al ver las imágenes por primera vez, ya que nadie en la familia las recordaba. "Me quedé muy, muy sorprendida, porque está mi hermano, que falleció con 29 años, mis abuelos, mis padres", ha explicado emocionada.
La reacción inicial de Elena, sin embargo, fue de incredulidad y preocupación por la procedencia de las fotos. Según su prima, se preguntó "quién las había robado", una sorpresa que el propio Ibai Agorria comprendió. Finalmente, el fotógrafo pudo hablar con la familia para aclarar el origen fortuito del archivo y el final feliz de una historia que ha devuelto a sus protagonistas tres veranos que se habían perdido en el tiempo.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



