La lluvia asfixia al marisco gallego y amenaza el futuro de miles de familias
La entrada masiva de agua dulce en las rías desploma la salinidad y causa una mortandad sin precedentes en los bancos de berberecho y almeja

Los mariscadores en Galicia dan la temporada por perdida, especialmente con los berberechos
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Las intensas lluvias de los últimos meses han provocado un auténtico desastre para los mariscadores en Galicia. La persistente entrada de agua dulce ha reducido drásticamente la salinidad del agua de las rías, una situación que ha dejado ya sin trabajo a 2.200 miembros de 25 cofradías.
Una mariscadora de Cabaná de Bergantiños explica que con tanta agua dulce y mareas muertas que no oxigenan, el berberecho "está muchísimas horas con agua dulce y ya no abre". Como consecuencia, el molusco no puede alimentarse y muere.
Una temporada para el olvido
En la ría de Noya, la situación es crítica. La cofradía de mariscadores ha decidido dar por terminada la temporada debido a la alta mortalidad registrada en los bancos de marisqueo.
Más del 80% del berberecho y 90 de la almeja babosa han muerto"
Mariscadora
Soraya, mariscadora de la zona, confirma la magnitud del desastre: "Más del 80% del berberecho y 90 de la babosa, y hasta un 40% de la japonesa muerto en el banco marisqueo, eso es un desastre". Consideran necesario dejar de mariscar para intentar asegurar la reproducción de los bivalvos, ya que la próxima campaña tampoco pinta bien.
El problema es grave para una zona donde la economía local se basa en el marisqueo. La inactividad afecta a otros sectores como el comercio, en lo que definen como "todo una cadena" que ha llevado a algunos mariscadores a buscarse trabajo en tierra.
Las claves de un desastre anunciado
La muerte del marisco se debe a un proceso complejo con varios factores. El divulgador científico Jorge Alcalde señala que, además de las precipitaciones excepcionales, que reducen la salinidad, también influyen causas "no tan naturales".
Entre estas causas se encuentran los desembalses repentinos de las presas, que inundan la ría de agua dulce. Si a esto se suma la mala suerte de coincidir con mareas no tan vivas que no reciclan el agua, se producen episodios tan graves como los actuales.
Mediterranización de las aguas
Aunque las especies podrían recuperarse con rapidez si las condiciones mejoran, la acumulación de temporadas de crisis está provocando que los bivalvos sean cada vez más pequeños. A esto se suma el aumento de la temperatura del agua, un fenómeno que, según el biólogo Pablo Pita, está provocando una mediterranización de las aguas gallegas.
El efecto, en general, podría ser una mediterranización de las aguas"
Biólogo
Este fenómeno, que ya se observa en el mar Mediterráneo, implica que habrá "más especies, pero menos abundantes", según el investigador. La reciente aparición de dos peces globo, propios de aguas tropicales, en la costa gallega es una muestra más de estos cambios.
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