La foto: "Son la gente sencilla las que mueven la historia más que los que rompen y queman"

Fernando de Haro elige una foto de La Vanguardia para cerrar el programa

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Fernando de Haro

'La Tarde'

Madrid

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 19:11

La foto que me ha llamado la atención la publica hoy La Vanguardia. Es la imagen de un cruce de calles. Las casas tienen deliciosos color pastel, colores rosas muy pálidos, verdes limón del centro de Quito. La casa que más se ve luce con un balcón bajo, que casi se alcanza desde la calle. Balcón con reja de forja y una columna que reparte el espacio entre dos puertitas de madera. La calle que más se ve sube con una ligera cuesta y se abre al fondo hacia los cerros. Y en sus fachadas hay cornisas y frisos. Está el tráfico parado en el cruce. Un hombre estira el brazo para lograr que el agua de una manguera alcance lo más alto posible. Y hay una brigadilla de niños, señoras y viejos con cepillos y cubos en la mano junto a un camión cisterna que parece hecho a medida de una vida urbana íntima y recoleta. Tiene la escena un ambiente familiar e ingenuo, como si los protagonistas del retrato estuvieran haciendo eso que se hacia antes en todo hogar limpio, están haciendo sábado no en su cocina, en su alcoba o en su sala sino en medio de la ciudad. Tienen los retratados una invencible ingenuidad porque seguramente están convencidos de que basta ser un poco hacendoso para borrar las señales de la furia, de la destrucción y del fuego. Son estas gentes personas que limpian sin cobrar, seguramente porque piensan que el cruce de calles o la plaza, que son de todos, merece tanta laboriosidad y dedicación como los baños de su hogar, que nadie piensa que se le pague por pulirlos. Y son estas gentes sencillas, familiares, con los cepillos en ristre, la lejía y la cal preparadas, las que mueven la historia más que los que rompen y queman. 

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