"Es complicado decir quién descubrió La Antártida, pero no fueron los tripulantes del español San Telmo"
Se cumplen 200 años del avistamiento de La Antártida. Su descubrimiento no puede atribuirse a una única persona. Charlamos con el experto Javier Cacho.

200 años del avistamiento de La Antártida
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Vientos de hasta 300 kilómetros por hora. Temperaturas por debajo de los 50º bajo cero. Y un mar embravecido difícil de atravesar.
Llegar hasta el lugar más frío e inhóspito del planeta era imposible hace siglos. Los barcos de vela que se se acercaban a los hielos del sur lo hacían de forma involuntaria. La tempestad les obligaba a desviar sus rutas.
Pero las noticias que llegaban de la existencia de un continente de hielo atraía cada vez más. Los exploradores se lanzaron a su búsqueda.
Meses y meses de travesías por el océano y no hallaban nada. Pasaron años, incluso siglos hasta que La Antártida se dejó ver. Se escondía entre las brumas y las nieblas heladas.
Su descubrimiento no puede atribuirse a una única persona. Varios navegantes la avistaron con días, incluso meses de diferencia. Pisaron su tierra helada en 1820. Ahora se cumplen 200 años.
Se lo debemos en parte a Fabian von Bellingshausen, de la Armada Imperial Rusa, que la avistó el 28 de enero de 1820, o a Edward Bransfield y a William Smith de la Marina británica, que lo hicieron el 30 de enero de 1820.
La Tarde de COPE ha conectado con la Antártida. En la base científica búlgara se encuentra el físico Javier Cacho, autor de varios libros sobre los antiguos exploradores, así como uno de los mayores expertos en la Antártida y su historia.
"Es complicado decir quién descubrió la Antártida", dice Cacho, “pero no es cierto que fuesen los tripulantes del navío español San Telmo los primeros que pisaron el continente blanco, ya que perecieron cerca de la Antártida y no hay pruebas de que sobreviviesen un tiempo”.
La Antártida se convirtió hace siglos en una atracción para los foqueros y balleneros. Hoy los únicos asentamientos humanos son científicos. Un testigo de ello es el propio Javier Cacho, que ha mostrado a La Tarde su entusiasmo y su pasión por el continente helado. “Me gustaría ser poeta para poder expresar lo que se siente aquí”, termina diciendo Cacho.



