

"En un tiempo marcado por la polarización, este funeral ha dejado una lección sencilla y poderosa que incluso en la tragedia más dura se puede elegir la dignidad"
La comunicadora analizaba el funeral que se realizó en Huelva para las 45 víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, en las que destacaron las palabras de la portavoz de las familias
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Es Liliana, la hija de Natividad, una de las 45 más mortales del accidente ferroviario de Adamuz. Su discurso en el funeral que tuvo lugar ayer en Huelva ha sido el más compartido y el que más nos ha hecho emocionarnos.
No hubo homenaje de estado, como había propuesto el gobierno, porque las familias lo rechazaron. Querían un funeral católico y eso es lo que sucedió al caer la tarde de ayer en el Palacio de Deportes Carolina Marín de Huelva con la presencia de los Reyes, don Felipe y doña Leticia, que escucharon y consolaron a las familias una a una. Es verdad que ha habido más funerales en Sevilla en Madrid también ayer, por ejemplo, el próximo domingo será en Córdoba, pero este de Huelva era el más esperado, el más importante, porque la mayoría de familias destrozadas por esta tragedia eran precisamente de aquí, de esta provincia. Por eso, las palabras de Liliana recibieron una ovación que se prolongó durante varios minutos.
Los 4000 vecinos de Huelva presentes, los Reyes, el presidente de la Junta de Andalucía, los representantes del gobierno la oposición. Todos aplaudieron el discurso de Liliana en pie con respeto y dignidad. Ella habló de la necesidad de conocer la verdad, no desde el roncor, sino desde la serenidad de quien sabe que la memoria también exige respuestas. En sus palabras, hubo un llamamiento claro a no utilizar el dolor para dividir, a no dejar que la tragedia se convierta en un campo de batalla político o emocional.
Liliana habló también de fe, no como un discurso, sino como un apoyo íntimo, como una fuerza que ayuda a sostenerse cuando todo se tambalea. Su voz se quebró al recordar a quienes ya no están. Personas con nombres, con vidas, con historias que no pueden reducirse a una cifra. Porque esos 45 del tren, como dijo Liliana, también eran madres, padres, abuelos, nietos, hermanos, primos, amigos de alguien de esos que ayer estaban recordándoles en el funeral. En un tiempo marcado por la polarización, este funeral ha dejado una lección sencilla y poderosa que incluso en la tragedia más dura se puede elegir la dignidad.



