

"Podríamos decir que estamos más cerca que nunca de la paz desde que arrancó la guerra en Irán; pero hay que decirlo con mucha cautela, precaución y con matices"
Escucha el monólogo de Pilar García Muñiz del miércoles 8 de abril de 2026
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Se evita de momento lo peor. Trump no ha protagonizado un apocalipsis como amenazó ayer, afortunadamente. Y podríamos decir que estamos más cerca que nunca de la paz desde que arrancó la guerra en Irán hace 40 días. Pero esto hay que decirlo con mucha cautela, con mucha precaución y con matices, además.
Estados Unidos e Irán han acordado un alto el fuego de dos semanas. Una tregua frágil, como ha dicho el vicepresidente JD Vance, pero al menos las bombas han dejado de caer en Oriente Próximo. Bueno, en casi todo Oriente Próximo, porque el Líbano se ha quedado fuera de la tregua e Israel sigue atacando, además de manera bestial, este país. Enseguida te vamos a dar la última hora.
El alto el fuego en Irán tiene una condición clave, la reapertura del estrecho de Ormuz, ese paso por el que circula el 20% del petróleo mundial, y esto es algo que ya se ha producido. Los primeros barcos con crudo han vuelto a pasar por el estrecho a cuentagotas, eso sí.
Esto es lo que explica la reacción en los mercados. El precio del barril de Brent ha caído hasta los 93 dólares porque cuando este paso se cierra, el precio del crudo sube y cuando se abre el estrecho de Ormuz, pues el precio del petróleo baja.
Otra cosa es que tú lo notes a la hora de llenar el depósito de tu coche, porque ya sabes cómo funciona. Esto es la teoría del cohete y la pluma. El precio del combustible en tiempos de crisis sube rápidamente como un cohete, pero aunque la crisis se solucione, la bajada siempre es lenta, como si dejases caer una pluma al suelo.
Lo que sí se han recuperado son las bolsas. Hay una subida generalizada. El Ibex ha recuperado los 18.000 puntos, por ejemplo, y se ha reducido también la tensión en los mercados energéticos. Ahora bien, como decía Vance es un acuerdo de tregua muy frágil, inestable.
Se van a sentar a negociar en la capital de Pakistán, en Islamabad, este próximo viernes, pero en cualquier momento todo puede saltar de nuevo por los aires, porque Estados Unidos sigue con su fuerza desplegada allí en Oriente Medio.
Israel sigue con sus misiles apuntando a Teherán y al Líbano. Y el régimen de los ayatolás asegura que todavía tiene 45.000 drones y 15.000 misiles. Además, las pretensiones de unos y otros siguen siendo muy diferentes, siguen estando muy alejadas.
Por ejemplo, Irán presenta un texto de 10 puntos fundamentales, entre los que mantiene su plan de enriquecimiento de uranio, es decir, la posibilidad de desarrollar armas nucleares, y esto es lo que precisamente provocó el inicio del conflicto según Estados Unidos.
También pide el levantamiento total de sanciones económicas, la retirada de tropas estadounidenses de la región, la liberación de activos iraníes congelados, indemnizaciones económicas, el fin de las operaciones militares en todos los frentes y, además, el control total del estrecho de Ormuz.
Todo esto es lo que pide Irán, que sabe perfectamente que Estados Unidos no se lo va a conceder, pero al menos se han sentado a negociar, lo que ha tranquilizado a los mercados, ha hecho bajar el petróleo y ha evitado por el momento esa amenaza de Trump que mantenía a todo el mundo en vilo.



