

"Debemos prevenir el bullying, detectarlo y frenarlo a tiempo, porque una sociedad que no protege a sus jóvenes está fallando en lo más importante, en cuidar su futuro"
La comunicadora de 'La Tarde' analiza el caso de un joven de 14 años en Málaga, que se quitó la vida preso del acoso escolar que vivía hace un tiempo
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No sabemos su nombre, pero sí que tenía 14 años. Desapareció la tarde de este sábado 14 de febrero en Benalmadena, en Málaga. Su hermano la vio por última vez en torno a las 4. La llamaron, pero no respondía al teléfono, algo que según su familia no era normal en ella. La policía local difundió por radio. Sus padres la buscaron por las calles, pero poco antes de la medianoche fue el hermano quien la encontró sin vida en el sótano de la vivienda. Los sanitarios del 061 no pudieron hacer nada por ella. Es ahora la Policía Nacional quien investiga las circunstancias de su muerte. Tenía 14 años y toda la vida por delante. Sueño sin estrenar, camino sin recorrer, y sin embargo, algo dentro de ella se rompió y decidió quitarse la vida.
Sus padres han señalado una posible causa que, por desgracia, ya no nos resulta ajena el acoso escolar, el bullying al que parece ser se enfrentaba en el Instituto de Benalmadena, esa violencia que no deja moratones visibles pero queere profundamente por dentro. También han contado los padres que por culpa de esta situación su hija llevaba un tiempo recibiendo tratamiento psicológico. La Junta de Andalucía está recabando ya información sobre el centro escolar. Investiga si hubo indicios, si hubo señales, si hubo fallos, pero más allá de los informes, más allá de los procedimientos, hay una realidad que nos interpela a todos como sociedad y que nos tiene que hacer reflexionar.
El suicidio es la principal causa de muerte no natural entre los jóvenes en España. La OMS recuerda que el suicidio no tiene una sola causa. Es el resultado de un sufrimiento acumulado de factores emocionales, sociales, psicológicos. Y es importante entender algo. Las personas que llegan a ese punto no quieren dejar de vivir, quieren dejar de sufrir. Y aquí es donde debemos mirarnos todos, los centros educativos que no solamente enseñan matemátic o historia, sino también convivencia. Las familias que luchan cada día por proteger a sus hijos, aunque a veces no puedan ver el dolor que se esconde en su día a día, los compañeros que pueden elegir entre ser espectadores o ser apoyo. Y nosotros como sociedad que no podemos normalizar la crueldad ni minimizar el sufrimiento.
El bullying es violencia y sus consecuencias, como vemos, pueden ser irreversibles. Por eso No podemos minimizarlo, porque lo que para algunos es un gesto sin importancia, para otros puede ser un dolor constante. Y no basta con condenarlo cuando ocurre. Debemos prevenirlo, detectarlo y frenarlo a tiempo. Y esto no es solo tarea de colegios o familias, es una responsabilidad de todos. Porque una sociedad que no protege a sus jóvenes está fallando en lo más importante, en cuidar su futuro.



