

"Mucho ha cambiado la sociedad española en los últimos años. Muchas mujeres denuncian lo que antes callaban y al final la justicia es la que dará y quitará razones"
La comunicadora de 'La Tarde' analiza el caso de Errejón, que pasará por los tribunales para defenderse de la denuncia de Elisa Mouliaá de abuso sexual
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Íñigo Errejón irá al banquillo y será juzgado por un presunto delito de agresión sexual a la actriz Elisa Mouliaá. El juez Adolfo Carretero así lo ha resuelto en un auto que hemos conocido este mediodía y en el que además le impone una fianza de 30.000 € para asegurar las posibles responsabilidades económicas que se le pudieran exigir.
El juez cita a Errejón la semana que viene para notificarle la decisión y que su defensa pueda recurrirla. La defensa de la actriz pide para el expolítico de sumar 3 años de prisión por un delito continuado de abuso sexual y pide además una indemnización de 30.000 €.
Errejón tiene todavía una posibilidad de evitar el juicio. La Audiencia Provincial de Madrid deberá resolver el recurso que presentó el mismo contra su procesamiento. Dice que se basa en un relato que se inventó la denunciante. Te recuerdo que Errejón y Mouliaá tendrán que volver a explicar ya en un juicio las versiones que le dieron al juez Carretero sobre lo que pasó entre ellos aquella noche de copas del mes de octubre de 2021. Primero en casa de unos amigos de ella y después en la casa de Errejón. Todo después de que la actriz acudiese a la presentación de un libro del político.
El juez le envía al banquillo atendiendo a la petición de la acusación particular y en contra del criterio de la fiscalía, porque en su escrito, con las conclusiones del caso publicadas el 17 de diciembre, la Fiscalía da veracidad a la declaración de Mouliaá, pero no ve acreditado que Errejón fuera consciente de que la relación no era deseada y aceptada por esta.
En su escrito, la Fiscalía destaca que cuando Mouliaá expresamente indicó a Errejón que no era una relación consentida, este cesó en su acción. En octubre de 2024, y ante unas denuncias aparecidas en redes, el político tuvo que dimitir de todos sus cargos e insinuó problemas de salud mental con un comportamiento en su vida personal muy diferente a lo que, sin embargo, defendía en público. Horas después de la dimisión de Errejón, la actriz Elisa Mouliaá presentaba en los juzgados una denuncia contra él.
El juez crea la víctima, por eso manda a Errejón el banquillo y eso, a pesar de que Adolfo Carretero, lo recordarás, fue muy criticado por el interrogatorio que hizo a la actriz en su toma de declaración. El juez recordaba la buena relación que tenían los dos y el contacto que mantenían en Instagram antes de conocerse personalmente.
Lo estás escuchando y seguro que lo recuerdas. Fue un interrogatorio duro, muy duro, con la actriz además al borde del llanto en varias ocasiones. El juez le reprochaba que tardase 3 años en denunciar al político. Entró en los detalles más íntimos de aquella noche y cuestionó con sus preguntas las razones que tenía Elisa Mouliaá para actuar como lo hizo.
Bueno, pues ahora el juez resuelve que el testimonio de ella tiene la entidad suficiente como prueba para llevar a Errejón a juicio. Y dice en el auto que él con sus preguntas despejó las contradicciones de Mouliaá en su declaración.
Dice que Mouliaá mantuvo la coherencia de su relato y explicó que si no reaccionó ante el abuso más rápidamente fue porque estaba aturdida, bloqueada ante la situación y la personalidad de su agresor, además del efecto de la bebida y los medicamentos que tomaba. Errejón fue coherente al tirar por la borda su carrera política, porque la diferencia entre lo que él defendía en público y lo que practicaba en privado, era realmente insalvable.
Tendrá ahora la oportunidad de defenderse y convencer a otro juez de que el relato de Mouliaá fue inventado como él sostiene. Mucho ha cambiado la sociedad española en los últimos años. Muchas mujeres denuncian lo que antes callaban y al final es el sistema, la justicia, la que dará y quitará razones. La confianza en ese sistema pasa por aceptar sus decisiones.



