De Haro a las 17h: "El cuadro de la Anunciación, uno de los misterios más importantes del cristianianismo"
El presentador de La Tarde comenta la exposión del cuadro de Fra Angelico en el Museo del Prado.

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Más allá del ruido de la política pasan cosas. Afortunadamente. Y una de esas cosas es que hoy en Madrid, en el Museo del Prado, se inaugura una exposición dedicado a Fra Angellico, que fue un pintor muy importante que vivió en Florencia a principios del Siglo XV. En un momento en el que esa ciudad era un hervidero de creación y de belleza, un momento de esos en la historia, en los que pasan cosas importantes. Se pasó entonces del arté Gótico al Renacimiento. Curiosamente es un período que se parece mucho al nuestro, un mundo terminaba y empezó otro mundo que no se sabía todavía cómo iba a ser.
El cuadro más importante de esa exposición es el cuadro de la Anunciación, un cuadro que representa uno de los misterios más importantes del cristianismo: cuando un ángel, el ángel Gabriel, le pregunta a la Virgen María si acepta ser la Madre de Dios y María dice sí, y Dios entra en la historia.
El cuadro pertenece a la colección del Prado, pero acaba de ser restaurado. Almudena Sánchez explica en un video precioso que ha colgado en Facebook como al trabajar con primor han aparecido sus colores originales, sobre todo la luz especial, una luz mística, blanca, que inunda la escena.
El cuadro tiene al fondo a Adán y Eva, el primer hombre y la primera mujer, según el relato del Génesis, que acaban de perder el paraíso. Adán se tapa la cara avergonzado. Esta escena del fondo es también muy actual. Porque en este período de transición en el que todos vivimos, seguramente muchos tenemos la sensación de haber perdido un mundo mejor que se ha quedado en el pasado.
El centro de la escena está dominado por el encuentro entre el ángel y María, dos figuras delicadísimas que están bajo unos soportales de columnas muy espigadas. La escena la ilumina un rayo dorado que sale de la mano de Dios.
La escena está dominada por un diálogo silenciso entre Gabriel y Maria. El ángel después de saludar a María, cruza sus brazos en el pecho y le pregunta. El instante es decisivo, de la respuesta depende el curso de la historia. La mujer, no antes sin preguntar, dice sí cruzando también las manos sobre el pecho. Almudena Sánchez explica que, tras la restauración, se ha descubierto aún con más claridad, la delicadeza, la sutiliza con la que está retratado el rostro de Maria.
El Prado nos ofrece un cuadro en su color original que nos habla a todos de cosas que nos importan. Lo estilizado de las figuras, la hermosura de los rostros que están como tranformados por una belleza que viene de dentro, la discreción de la conversación que en el silencio decide el curso de la historia, la apelación a la libertad, la superación del destierro, la irrupción de algo y de alguien que no estaba en el calendario pero que se acepta como un precioso don, precioso regalo, todo en este cuadro nos habla a cada uno de nosotros.



