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De Haro a las 17h: "Lo que se ha presentado en el Congreso es más un programa electoral que unos presupuestos"

Antes, los Gobiernos aprobaban los presupuestos a tiempo. Atrás quedaron los gruesos tomos. Ahora,  hay pen drives y ya no se cumple el calendario

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Hoy es el día de la furgoneta. Cuando el mundo no era digital y había gobiernos que aprobaban los presupuestos a tiempo en el mes de septiembre llegaban al Congreso de los Diputados los números tomos con el proyecto de las cuentas del año siguiente. Ahora ya no ha hay gruesos tomos, hay pen drives, hoy ya no se cumplen el calendario. Hoy, en realidad, no hay presupuestos. Lo que ha presentado en el Congreso de los Diputados es más un programa electoral que un presupuesto en el que dispara el gasto, se precisan poco los ingresos, se hacen muchos guiños a Cataluña. El gasto en pensiones alcanza el máximo histórico y exige un nuevo crèdito de más de 15.000 millones como el que en su momento aprobó Rajoy. La subida del sueldo a los funcionarios supone una subida del 4 por ciento. También sube el gasto en prestaciones por desempleo un 4 por ciento, aunque va a haber menos parados. Estos presupuestos de gasto expansivo van a financiarse con una importante subida de impuestos. La presión fiscal subre hasta el 35, por ciento, un punto porcentual. Es la mayor subida de impuestos contemplada en unos presupuestos desde 2012. A pesar de esa subida de impuestos todo el mundo tiene claro que el objetivo de déficit no se va a cumplir. Tenemos un presupuesto muy expansivo en gasto en un momento en el que la economía española empieza a relantizarse y cuando hay muchas dudas en el horizonte internacional. Hay quien teoriza que hay que hacer lo que en economía se llama política anticíclica. Si la economía se frena, hay hacer más gasto público. El último que hizo política anticíclica fue Zapatero, en plena crisis, y acabamos con un diferencial en la prima de riesgo que obligó a una reforma constitucional de urgencia, un deficit por encima del 10 por ciento y una deuda por encima del 100 por ciento. Los presupuestos que han llegado al Congreso sin furgoneta y sin apoyo parlamentario, incluyen un aumento de la inversión en Cataluña de más del 66 por ciento. Es un guiñó al independentismo, al que se le garantiza, como pide el Estatut un 1,8 por ciento del total de la inversión. El que lo diga el Estatut no es una obligación política, es una decisión política que toma Sánchez para seguir en Moncloa. La ministra de Hacienda después de aumentar las inversiones en Cataluña ha hecho un llamamiento a que el independentismo negocie. Pues parece que la ministra tiene mala memoria porque las dos últimas veces que se han sentado Sánchez y Torra no ha ha habido acuerdo. Torra ha pedido en las dos ocasiones un referendum de autodeterminación. Desde Waterloo, Puigdemont que es quien manda ha asegurado que no va a haber apoyo a estas presupuestos y que ni siquiera se van a tramitar. Puigdemont anuncia así enmienda a la totalidad. Si se cumple esta amenaza de Puigdemont Sánchez se queda sin presupuesto en febrero. Este fin de semana decía que iba a aguantar hasta 2020. Muy largo lo fía.