La Foto: "Rojo sangre en las paredes, en las calles, en el alma”
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Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que hoy me ha llamado la atención la han tomado hace algunos días en Buñol. Es el retrato de la puerta de entrada a una casa. Es una puerta noble y rubia, tallada con primor, con rejas de hierro forjado que dibujan elegantes formas. Una señora con un vestido de tirantes se afana en limpiar el marco de la puerta con una espátula. Está la señora rasca que rasca para quitar el rojo del portón. Tiene faena por delante. Han tiroteado con tomate la fachada de su casa. Los pegotes del fruto de la huerta se han quedado colgando de la madera, en el timbre, en la pared blanca, en las persianas claras, en el portero automático. Los restos carnosos se han quedado adheridos como lapas. La foto parece uno de esos cuadros de pintura moderna, los impactos escarlatas sobre el lienzo de nieve dejan rastros que parecen querer decir algo. La acera está alfombrada también de los tomates reventados que parecen pétalos de clavel. Rojo sangre en las paredes, en las calles, en el alma. Como si en Buñol se hubiera celebrado un gran sacrificio sin bestias, un gran sacrificio con las venas de la vega. Rojo sangre hasta en el último rincón para limpiarlo todo, para que la culpa oscura que se esconde furtiva entre el ventrículo izquierdo y el ventrículo derecho, entre la arteria pulmonar y las válvulas, para que esa culpa que tanto pesa quede lavada. Tomates, pichones, vacas..siempre andamos buscando algún sacrificio que nos deje sin mancha. Horas de gimnasio, dietas insufribles, días y noches de trabajos que nadie nos pide pero que nosotros ofrecemos como sacrificio para que nos dejen sin mancha. Y todo es inútil, no sirve. No hay esfuerzo que pueda conquistar la inocencia, la inocencia se regala.



