Foto: "Recuerdos del pasado. Casetas sólidas que se convierten en un cuadro impresionista"
La foto del día de Fernando de Haro

Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
Acabo de darme cuenta. Llevo tres días en los que solo me detengo en fotos de gentes disfrutando en la playa. La foto que me ha llamado la atención es de una playa casi sin arena. El cielo, de un azul Francia, de un azul casi oscuro, no está limpio del todo el cielo. Algunas nubes parecen anunciar una tormenta. De esas tormentas de verano muy escandalosas que dejan caer goterones como puños, gotas grandes y efímeras, que se desvanecen rápidamente sin dejar charcos, casi sin mojar. Gotas de tormenta de verano, gotas de tiempo con prisa por huir hacia el pasado. Debajo de ese cielo, cerca de la orilla hay una fila de casetas para que los bañistas puedan cambiarse sin sobresaltos. Recuerdos del pasado. Ya nadie siente sobresalto alguno al quedarse en cueros. Las casetas son idénticas y solo se diferencian por los colores pastel de la fachada. Caseta de rojo sonrojo, caseta de amarillo limón, caseta de amarillo limón, caseta turquesa, caseta celeste y vuelta a empezar. Los colores pintan con sus reflejos en el agua una acuarela, un arco iris. Y las casetas sólidas se convierten en un cuadro impresionista, en un espejismo a punto de evaporarse, en un estar que es no estar, en un humo delicioso a punto de subir al cielo. Un corredor con una camiseta roja se ejercita junto a las casetas, se esfuerza por fijar, por tatuarse en ojos y manos las alegres cabinas. Pero es imposible, se están marchando, se están despidiendo, se escurren por el rabillo del ojo. El arco iris de casetas solo quiere hablar del diluvio que no volverá a repetirse, de la promesa hecha y renovada.



