La foto del día: "El tacto es dejarse invadir por la piel del otro que siempre viene al rescate"
Cada tarde, Fernando de Haro cierra el programa con la foto del día.

Publicado el - Actualizado
2 min lectura
"La imagen que me ha llamado la atención hoy la publica el diario la Razón. Se podría llamar tacto. Es la foto un retrato en primer plano de dos personajes. Digo que es un retrato y en realidad no se ve ningún rostro en la foto. La imagen capta tres manos. Fotografiar las manos en realidad se parece mucho a fotografiar el alma. Que en las manos, como en el rostro, está también impreso el carácter, la historia, la vida de cada uno. Que nacemos con unas manos que no escogemos, pero con ellas hacemos lo que nos parece más conveniente y todo eso se queda entre los desos, lo tocado, lo escarbado, lo fregado, lo escrito, lo acariciado van dando con el tiempo forma a los dedos e incluso a las palmas. Los retratos de manos dicen mucho del retratado.
En este caso, en el centro de la foto está la mano de un anciano. La mano de un hombre casado, de dedos cuidados, de nudillos sufridos y uñas bien recortadas. Esta mano, ligeramente hinchadas, se deja sostener por otros dos manos mucho más jóvenes. Dice mucho del hombre retratado este dejarse sostener, acompañar, acariciar por unas manos jóvenes. La manos jóvenes tienen impetu, pasión, afecto. A las manos jóvenes no les basta con sostener la mano del hombre mayor. Las manos del joven hacen un nido, sostienen, tapan, aprietan las manos del hombre mayor.
Dicen mucho estas manos de joven, dice mucho el gesto. No hay filtros entre las dos manos, palma con palma, sintiendo en los poros el peso, el tacto del otro. El tacto quizás sea el sentido que más nos da el sentido del otro. El tacto invade, en el tacto el otro deja de ser pensado, procesado, en el tacto, el otro es contundentemente otro, está contundentemente cerca. Sostienes la mano del otro, el otro te la alarga y prolongas el contacto, y te das cuenta, con esa piel que no es la tuya, con esa mano que no es la tuya, que alguien ha venido a rescatarte. Le llaman ahora tacto a no decir, a no hacer, a no tocar para no molestar. El tacto no es eso, el tacto es dejarse invadir por la piel del otro que siempre viene al rescate".



