
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto hoy en el diario El País. Es una de las fotos más antiguas que se hicieron en España, en concreto en Murcia, nada menos que en 1869. El cuadro es sencillo, en el fondo una casa dos pisos con la fachada de mampostería, un tejado con todas las tejas bien ordenadas y bien limpias. Y en el camino que hay junto a la casa un burro que tira de un carro de varas con dos ruedas muy grandes. Sobre el carro ocho grandes tinajas, tinajonas tan altas como una persona, muy panzudas, con la embocadura muy ancha, casi barriles de barro. El carro es pequeño así que las tinajas están atadas con sogas gruesas a los lados, en el pescante, en el cabezal, en la perilla. La carreta está toda sobrecargada de bocas y tripas gigantes que esperan saciar una sed profunda, sin fondo, una avidez de años. El aguador, vestido de claro y con fajín, tiene que agarrar con fuerza los arreos para que los tinajas vacías no se hagan con el mando del burro y lancen a la bestia a buscar como sea, por donde sea, un manantial, una fuentecica o un arroyo. El aguador sabe que para la necesidad de las tinajas hay que tener tiento. Mejor esperar a que anochezca y que sea la sed y nos las tinajas, las que en medio de la oscuridad, le guien a la fuente. De noche iremos, le dice el aguador al asnillo con palabras del poeta, de noche iremos que para encontrar la fuente solo la sed nos alumbra.



