La foto: "Del calor de la estepa de Castilla al calor del Sáhara"
Escucha la foto del día de Fernando de Haro

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto hoy en la página de los Lectores de La Vanguardia. Es el retrato de un cielo parcialmente nublado. Una celosía muy vaporosa dibuja acuarelas de gasa sobre un azul oscuro. Las nubes altas, trascendentes, pintan con elegancia discreta juegos en las alturas. Y recortadas, casi invisibles, entre los blancos y los celestes, aparecen las siluetas de varias docenas de cigüeñas formando una uve abierta e irregular. Están los pájaros muy altos y la cabeza es un punto y las alas desplegadas un garabato levantado hacia lo alto, un garabato con los puntas hacia arriba. Viajan las cigüeñas viajeras que llega el frío. Antes viajaban más lejos y desde las torres desmochadas, los campanarios y los postes de palo se marchaban al desierto, cruzaban el e mar para ir a parar a los arenales rubios donde el verano es perpetuo. Del calor de la estepa de Castilla al calor del Sáhara. De las murallas de Ávila a los muros de las dunas lejanas. Ya no viajan las blancas cigüeñas con su garabato a otros continentes, ya se quedan en el sur, en nuestro sur, entre espadañas, cortijos blancos, entre flamencos rosas y muladares. Pero aunque el viaje sea más corto las cigueñas blancas necesitan mudarse, no pueden estarse quietas. Los grandes nidos, moradas construidas con primor que semejan castillos de ramas, las retienen. Las blancas cigüeñas, con su escandaloso cro-to-reo, saben escuchar lo que dicen los campos, lo que dice los sembrados, lo que dicen los gorriones, las serrijones, las pardas encinas. Y el campo entero grita como todas las cosas: más allá, más allá, busca más allá.



