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De Haro:"La estabilidad tiene precio"

 

'La Tarde'

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 09:34

El Gobierno quiere poner en marcha cuanto antes la tasa a a las empresas digitales para financiar la subida de las pensiones que ha exigido el PNV a condición de apoyar los presupuestos de 2018. Lo anunció ayer en el Ecofin celebrado en Sofía, Bulgaria. Pedro Sánchez se muestra dispuesto a aceptar la fórmula.

Había que elegir entre poner fin a la legislatura o desdecirse, desdecirse mucho y el Gobierno de Rajoy ha preferido desdecirse mucho.

Hasta hace muy pocos días el Gobierno explicaba que no había dinero para subir las pensiones conforme al IPC. El Gobierno decía, con razón, que el dinero no crece en los árboles.

Y es verdad, no hay dinero para subir las pensiones, tanto es así que para hacer la subida es necesario subir los impuestos. El Plan de Estabilidad que el Gobierno manda mañana a Bruselas incluye un objetivo de déficit del 2,2 por ciento y, si se suben las pensiones, ya lo explicó Montoro el viernes, hay que recaudar 1.500 millones. El dinero no crece debajo de las piedras.

La reforma que el propio Gobierno puso en marcha en 2013, en un ejercicio de responsabilidad, suponía subir las pensiones un 0,25 por ciento e introducir el llamado factor de sostenibilidad. El Gobierno negó que fuera una buena idea financiar las pensiones no con las cotizaciones a la Seguridad Social sino con impuestos. Y eso a pesar de que muchos expertos recomendaban tirar de impuestos para pagar al menos las pensiones no contributivas, como de hecho ya se hace.

Habrá quien se rasgue las vestiduras porque el Gobierno haya sacrificado la necesaria reforma del sistema de pensiones en favor de la estabilidad política. Eran y son dos bienes en conflicto. Admitamos que había que escoger entre dos males: el mal de una legislatura demasiada corta, con la cuestión catalana sin resolver, y el mal de un aplazamiento de la necesaria reforma de las pensiones. La política siempre consiste en la elección del bien posible o del mal menor.

Se ha optado por la estabilidad. Era una de las opciones posibles. Ahora habría que explicar varias cosas:

Primera. que el sistema de pensiones español no tiene dinero para actualizarse conforme al IPC, que al recurrir a los impuestos, por mucho que estemos hablando de un impuesto nuevo, estamos dedicando el dinero que podríamos dedicar a otras cosas a pensiones. Esas otras cosas son investigación, educación, mejora del sistema productivo. Esto no lo dicen los políticos porque hay muchos pensionistas que votan.

Segunda. Nuestro sistema de pensiones no es sostenible, Si no lo cambiamos No seguirá en pie.

Tercera. Nuestros pensionistas, y esto tampoco lo dicen nuestros políticos porque resta votos, tienen un nivel de vida, que en relación a los que se incorporan al mercado de trabajo, de media, y no estoy hablando de las pensiones más bajas, es alto. No es lógico que haya muchos jubilados que ingresen más que muchos de los que están activos.

Cuarta. El impuesto a las empresas digitales no es el Bálsamo de Fierabrás Es cierto que el Reino Unido, Alemania, Francia e Italia han apoyado la creación de la tasa a las empresas digitales que supondría un gravamen del 3 por ciento a compañías como Google, Amazon o Facebook que tienen mucha cara y que no pagan impuestos en España. Pero, ¡ponle el cascabel al gato¡ Esa tasa del 3 por ciento supondría unos ingresos en toda Europa de 5.000 millones. A nosotros nos tocarían 500. Faltan 1.000 millones más.

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