Con 17 sistemas educativos diferentes, ¿es posible diseñar un único examen de Selectividad?

En los últimos años las quejas y reclamaciones alrededor de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) plantean un problema de fondo más complejo

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Carmen Ibañez Urzáiz

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 16 jun 2019

Padresprofesores alumnos han denunciado la existencia de importantes diferencias en las pruebas de Selectividad que se realizan en España. Cada Comunidad Autónoma prepara las suyas, con unos criterios que varían en materia y exigencia en la evaluación.

El sistema no está homogeneizado y eso que, cuando se transfirió educación a las comunidades autónomas, se establecieron una serie de materias que se debían impartir de manera obligatoria. Por ese motivo, desde CONCAPA, la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos, consideran que no deberían de existir problemas a la hora de establecer una única prueba para todo el territorio español.

Sobre el papel, la idea parece sencilla, crear una prueba y criterios únicos para su corrección. Sin embargo, requiere de una coordinación real entre las diferentes administraciones, tanto autonómicas como estatales y es ahí donde, normalmente, surgen los problemas. Por ese motivo, se está reclamando a todos los responsables un esfuerzo por tratar de entablar diálogo y encontrar un punto en común, que garantice que todos los estudiantes se enfrentan a la Selectividad en igualdad de condiciones.

El primero de esos esfuerzos, según explican en la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza, debe estar destinado a unificar la materia de la que se van a examinar ya que, no hacerlo, podría dificultar aún, a una parte de los estudiantes españoles, el acceso a la universidad.

Por último, desde CONCAPA recuerdan que existe un bache más que algunos jóvenes deberán de sortear si tratan de acceder a algunas universidades españoles, en concreto, en aquellas ubicadas en comunidades autónomas que cuentan con dos lenguas cooficiales. En ese caso, no hablar gallego, catalán o euskera puede penalizar a favor de otro estudiante con ese conocimiento del idioma.

En definitiva, la reclamación de alumnos, padres y profesores es una: igualdad de oportunidades ante uno de los exámenes académicos más importantes que deberán afrontar y que determinará su futuro profesional.

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