María José Martín reinserta mujeres prostituidas: "Hay muchísima gente joven que consume prostitución, no solamente en la calle, en clubes y también en redes sociales"
El programa 'La Linterna' se adentra con APRAMP en el polígono Marconi de Madrid para conocer la cruda realidad de la esclavitud sexual del siglo XXI

Prostitución y la Unidad de Apoyo a la Mujer
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El equipo del programa La Linterna de COPE, junto a Expósito, ha realizado una inmersión en el centro de atención integral a mujeres en situación de prostitución (CEIMPRO) en Leganés (Madrid), gestionado por la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP). La experiencia, definida como "brutal", ha incluido un recorrido por el polígono Marconi, uno de los epicentros de la prostitución en la capital, para mostrar la terrible realidad de la esclavitud del siglo veintiuno y, al mismo tiempo, la esperanza que ofrecen organizaciones como APRAMP.
Una atención integral para salir del infierno
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Prostitución y la Unidad de Apoyo a la Mujer
El CEIMPRO, puesto en marcha en la primavera de 2025 por la Comunidad de Madrid y gestionado por APRAMP, ofrece una alternativa real a las mujeres. María José Martín, coordinadora del centro, explica que el modelo se basa en la metodología de APRAMP, proporcionando una "atención integral en todos los niveles posibles". Esto abarca desde el ámbito social, psicológico, laboral y jurídico hasta las necesidades más básicas, como regularizar su situación administrativa. "A veces hay que empezar por intentar que pueda tener un empadronamiento, para que pueda tener acceso a los recursos públicos a los que tiene derecho cualquier ciudadano", detalla Martín. La labor de entidades como Cáritas, que también atiende a miles de víctimas, es fundamental en esta lucha.
El centro cuenta con un equipo de 16 trabajadoras, incluyendo trabajadoras sociales, juristas, psicólogas, mediadoras y técnicas de empleo. En casi un año de funcionamiento, han realizado 4.100 atenciones a unas 1.200 mujeres. Aunque el proceso es complejo y lleno de altibajos, 33 mujeres han iniciado un itinerario de inserción individualizado y ya se han conseguido dos inserciones laborales. "Pueden parecer pequeñas, pero para nosotras cada una es un mundo", subraya la coordinadora.
La palabra es esclava, no prostituta
Rocío Mora, directora ejecutiva de APRAMP, insiste en que no existe un perfil de mujer prostituida. "Lo que existen son factores de vulnerabilidad", afirma. Entre ellos, destaca "tener una edad que no supere los 20 años, para poder aguantar 24 horas los 365 días, y, sobre todo, cuanto más joven, mayor posibilidad de poderte educar para ser una esclava sexual". La palabra clave, insiste Mora, es "esclava", porque define a mujeres sin movilidad, sin identidad, que viven con un miedo constante y no pueden acceder a ningún derecho fundamental, destapando el infierno que sufren las esclavas sexuales.
No te acostumbras nunca. Es imposible, porque yo soy mujer, y siento que es una violencia extrema contra las mujeres, contra los derechos de las mujeres"

Ángel Expósito con María José Martín, la coordinadora del centro de atención a mujeres en situación de prostitución, y Rocío Mora, la directora ejecutiva de APRAMP, la asociación para la prevención, reinserción y atención a la mujer prostituida
Mora también alerta sobre el creciente número de mujeres españolas captadas a través de redes sociales, un método más sencillo para las redes criminales que traer a una víctima desde Colombia o Venezuela. Frente a esto, el trabajo coordinado es esencial. "Ninguna mujer debe estar desatendida, y por eso estamos yendo a esos lugares a los que otras entidades no pueden llegar", defiende, refiriéndose a la labor de la unidad móvil del CEIMPRO.
Jóvenes y redes sociales: el nuevo rostro del putero
Uno de los aspectos más preocupantes es el cambio en el perfil del consumidor de prostitución. María José Martín desmonta el viejo estereotipo: "A mí me preocupa muchísimo que hay muchísima gente joven que consume prostitución en todos los ámbitos, no solamente en calle, en un club, sino también a través de Internet". Rocío Mora coincide, señalando que "la pornografía incentiva todo lo que tiene que ver con la prostitución", y que la solución pasa por educar y sensibilizar en esas mismas redes donde se capta a las víctimas y se normaliza su consumo, un entorno digital donde el acoso y los mensajes violentos son frecuentes. Se rechaza de plano el término "cliente"; son "puteros", una pieza más de un engranaje de explotación y violencia machista.
Las mujeres serán tratadas como ganado, no, esta señora la vamos a cambiar porque no hace bien, por decirlo de alguna manera, la felación no vale ni para hacer una felación"

Ángel Expósito en la unidad móvil del centro de atención a mujeres en situación de prostitución
El viaje a bordo de la unidad móvil por el polígono Marconi revela la crudeza de esta realidad: mujeres expuestas al frío, obligadas a ejercer la prostitución en coches, rodeadas de basura y bajo la vigilancia de sus explotadores. El equipo de APRAMP, que se desplaza en una autocaravana para ser visibles para ellas pero no para los mafiosos, les ofrece material preventivo y la puerta de entrada a una nueva vida. Almudena, una de las trabajadoras, reconoce la dureza de su labor: "Es muy complicado, porque además cuando realizamos los desplazamientos, que también vemos las condiciones en las que están las mujeres, pues es difícil de asumir". Su coordinadora, María José Martín, es tajante: "No te acostumbras nunca. Es imposible, porque yo soy mujer, y siento que es una violencia extrema contra las mujeres".
Rocío Mora recuerda el testimonio de las escuchas policiales en operaciones contra la trata, que confirman la deshumanización total de las víctimas: "Las mujeres serán tratadas como ganado, 'no, no, esta señora la vamos a cambiar porque no hace bien, por decirlo de alguna manera, la felación no vale ni para hacer una felación'". A pesar del "nudo en el estómago", el equipo de APRAMP mantiene la esperanza, recordando éxitos pasados como la práctica erradicación de la trata de mujeres nigerianas en la Casa de Campo. "Hay que contar que sí existen salidas, que sí hay alternativas. ¿Que es difícil? Dificilísimo. Pero vamos a conseguir resultados positivos", concluye Mora.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



