Audífonos para toda la vida y subvenciones hasta los 16 años: la lucha de Alberto para que las amplíen
Alberto Díaz-Guerra tiene 26 años y padece hipoacusia biltareral profunda desde que nació.

Audífonos para toda la vida y subvenciones hasta los 16 años: la lucha de Alberto para que las amplíen
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Alberto Díaz-Guerra no puede escuchar una conversación, tampoco la bocina de un coche, ni el sonido de un timbre. Ni siquiera, el tráfico en la calle. Tiene 26 años. Nació con hipoacusia bilateral profunda, un tipo de sordera muy aguda. Las personas escuchamos a partir de los 0 decibelios y nuestra tolerancia llega hasta los 120 o 130. Alberto solo escucha a partir de los 90, que sería el volumen de una aspiradora o de una maquinaria pesada.
Lleva audífonos desde que tiene 2 años y se ha pasado toda la vida esforzándose por no romperlos. Cambiar una pieza cuesta hasta 200 euros. Ahora ha puesto en marcha una iniciativa para que el gobierno los subvencione.
Recuerda que los primeros aparatos que llevó eran analógicos, escuchaba el sonido como si viniera de un ordenador. En el colegio no lo pasaba bien. Los compañeros se metían con él, le hacían bromas... Además, él era un niño. Solo quería jugar. Recuerda que le gustaba mucho el fútbol pero que a veces no podía saltar al campo; el sudor que le caía del pelo oxidaba los aparatos. Los suyos, costaban 1500 euros. Cambiar una pieza, 200. Así que Alberto, desde pequeño, sabía que no podía jugar como el resto de niños.
Viene de una familia humilde. Sus padres son autónomos y no se podían permitir comprar audífonos cada dos por tres. De hecho, cada vez que los tienen que comprar, todos los miembros de su familia -sus tíos, sus primos- participan y aportan su granito de arena. El Gobierno ofrece ayudas hasta los 16 años, pero depende de cada comunidad autónoma. Es como si a esa edad, la sordera dejara de existir. Por eso Alberto ha puesto en marcha una recogida de firmas para intentar que se amplíen las subvenciones.
En general, los audífonos tienen que cambiarse cada cinco años. A casi 2000 euros cada vez, solo hay que hacer cuentas. Alberto es consciente de que hay mucha gente que prefiere no utilizarlos, acostumbrarse a ellos es muy difícil porque tienes que aprender a identificar todos los sonidos, a caminar y escuchar los ruidos de la calle... al principio, producen nervios y dolor de cabeza. Hay gente que vive sin ellos. Pero Alberto recuerda que para los que prefieren utilizarlos, no es ningún capricho, sino una necesidad.
En España hay más de un millón de personas que padecen sordera... y aún así, nos sigue pareciendo raro ver a alguien con audífonos por la calle. Este es otro de sus frentes abiertos; quiere normalizar la sordera. Para él, llevar audífonos es como llevar gafas.
Ahora Alberto estudia la carrera de Desarrollo de Videojuegos en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Además, en su perfil de Instagram, intenta ponerle humor a la sordera subiendo vídeos divertidos de situaciones que le ocurren en su día a día, lo hace para dar visibilidad. A través de las redes, ha contactado con mucha gente que le cuenta sus historias y sus preocupaciones. Últimamente hay una que todos tienen en común: las mascarillas. Han actuado como una barrera para aquellos que utilizan la lectura de labios para poder comunicarse.
Alberto ha conseguido, de momento, más de 2500 firmas. Necesita 500 mil para presentar una proposición de ley en el Congreso.



