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Expósito: "El problema del retorno de las viudas yihadistas"

Ángel Expósito analiza la actualidad del día en su monólogo de 'La Linterna'

Ángel Expósito

Ángel Expósito

Director de 'La Linterna'

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20:31

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La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, ha pedido la repatriación a sus países de origen, la mayoría europeos, de más de 55.000 yihadistas y sus familias, que se encuentran actualmente detenidos en Irak y Siria, salvo para los casos que estén siendo juzgados por crímenes contra la Humanidad. Bachelet hizo estas declaraciones en la apertura de la 41 sesión del Consejo de Derechos Humanos. «La detención preventiva de personas que no han cometido un crimen es inaceptable», advirtió la responsable de la ONU.

Ayer mismo te conté la historia de Luna, una de esas mujeres, madrileña de 24 años con cuatro hijos y otros cuatro a su cargo, que espera que España le permita regresar desde el campo donde se refugia en Siria. Ella también es viuda. Su esposo, yihadista del Daesh, murió en combate. Problema. ¿Qué país europeo está dispuesto a repatriar a "sus" yihadistas, a sus viudas y a sus hijos? 

En su discurso, la ex mandataria de Chile subrayó en su intervención que «la responsabilidad que tienen los estados en garantizar la seguridad de sus ciudadanos y velar para que sean detenidos y juzgados conforme al Derecho Internacional». Desde la caída del «califato» el pasado mes de marzo, la Comunidad Internacional se enfrenta al problema de la repatriación de las familias de los yihadistas capturados o muertos en Siria y en Irak. Aunque la mayoría son ciudadanos de estos dos países, hay muchos otros que llegaron del exterior.  Se calcula que desde 50 países.

Miles de ciudadanos británicos, franceses, alemanes o suizos han luchado en Siria o Irak. Ante el temor de que puedan regresar y ser un foco de terrorismo, sus países de origen amenazan con retirarles la nacionalidad. Solo en el campamento de desplazados y prisioneros de Al Hol, en el noreste de Siria y que controlan fuerzas kurdas, se calcula que hay 11.000 detenidos, yihadistas y familiares. Las autoridades dicen no estar en condiciones de afirmar si las esposas de los yihadistas están o no implicadas en delitos –muchas formaban parte de los comités de vigilancia del Daesh--; y, además, en no pocos casos, los yihadistas utilizaron a menores en sus crímenes de guerra.

Además, cabe recordar que la inmensa mayoría de estas viudas viajaron voluntariamente junto a sus maridos. Entre los países que han declarado que no van a repatriar a sus nacionales afiliados a Daesh se encuentra Francia. Las autoridades galas han repetido, en numerosas ocasiones, que lo que intentarían en todo caso sería evitar que fueran condenados a la pena de muerte en Irak, pero que se quedaran allí.

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No obstante, Francia aceptó la repatriación de algunos de los detenidos de Daesh, así como otros países como Rusia, Kazajistán e Indonesia. Entre el resto de países los más opuestos a la repatriación de yihadistas de Daesh con sus nacionalidades son el Reino Unido y EE.UU. Washington cree que si los detenidos regresan se vería en la necesidad de crear otro campo de detenidos como el de Guantánamo.

Bachelet recordó que «los países tienen una responsabilidad importante con sus propios ciudadanos», independientemente de los delitos que se le puedan imputar. Sobre el terreno, el gobierno de Bagdad, de mayoría chií, ha sentenciado a muerte a un total de 150 ex combatientes del movimiento yihadista radical suní, que en su día llegó a controlar gran parte de ese país y llegó a amenazar con atacar Bagdad.

Durante su intervención en la sede de la ONU en Ginebra, Bachelet hizo un llamamiento a los estados para que otorguen la nacionalidad a los niños nacidos de sus nacionales en las zonas de combate porque, afirmó, «dar el estatuto de apátrida a estos menores es un acto de crueldad».  UNICEF calcula que hay alrededor de 29.000 niños de padres combatientes en Siria que han sido víctimas de graves violaciones de Derechos Humanos, torturados o adoctrinados. Bachelet insistió en que la preocupación principal será su «rehabilitación y su protección».

Insisto en el problemón que se nos plantea a este lado del mundo. Con toda la legalidad que asista a estas mujeres que tienen un pasaporte igual que el tuyo o el mío, con sus hijos, tan españoles como su madre. ¿Te las imaginas enfundada en su burka o en su jilbab por tu barrio? Menudo problema. 

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