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Expósito: “Hemos batido todos los récords imaginables y siempre para mal”

El director de 'La Linterna', Ángel Expósito, reflexiona hoy sobre el estado de alarma y lo mucho que ha cambiado la vida desde entonces

Ángel Expósito

Ángel Expósito

Director de 'La Linterna'

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20:16

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Seis meses ya desde que nos confinamos en casa. Hace seis meses, el Gobierno nos confinó ante la catástrofe que, a todas luces, ya estaba causando el coronavirus.

En este medio año han cambiado muchas cosas. No tanto en el día a día, que también, sino sobre todo pensando en el futuro.

En estos seis meses hemos batido, como españoles, todos los récords imaginables y, siempre, los hemos batido para mal.

Los muertos por la covid-19 nos sitúan en el top five de los peores países del mundo. Más de 53.000 fallecimientos, casi el doble de lo que dice el Gobierno de España y no pasa nada.

El cinismo y el embuste del Gobierno de España, con su persona, el presidente y el amado líder, el vicepresidente a la cabeza de la ignominia son históricos.

Y ahí los tienes, salvando a la patria cada vez que abren la boca y, casi, casi, perdonándonos la vida.

En estos seis meses hemos batido récords de en destrucción de empresas -la inmensa mayoría pequeñas y medianas empresas-, hemos destruido más empleo que nunca en menos tiempo, se ha disparado el déficit y la deuda y ha caído el PIB el doble de la media de los países de la OCDE.

Y todo ello con más de 53.000 muertos. Casi la mitad de ellos escondidos entre la verborrea política, las competencias autonómicas y la demagogia populista y chavista de medio Gobierno.

En estos seis meses hemos pasado, yo el primero, de presumir de la mejor sanidad del mundo a comprobar el colapso total de los centros de salud, los hospitales, las unidades de cuidados intensivos y las residencias de mayores.

Pero fíjate. De todo ello, lo más atroz ha sido comprobar el colapso de los sistemas funerarios. No había sudarios, ni coches fúnebres libres, ni hornos crematorios suficientes, ni sitio para las capillas ardientes, ni ventanillas para tramitar los certificados de defunción. Los muertos, hasta 53.000, se apilaban en pistas de hielo, por eso de la refrigeración, con soldados haciéndoles el duelo.

Y no es que la Fiscalía se niegue a investigar qué desastre pasó, que se niega. Es que ni una disculpa. Ni una lágrima mal echada o a propósito. Eso sí... cuánto lamento la muerte de un etarra repugnante, la Kitchen, la memoria histórica y la mesa con la Generalitat.
¿Cuánto hace que no saludas a alguien estrechándole la mano? Apretando fuerte como hacia mi padre. Yo soy muy de abrazar a los amigos tras un tiempo sin verles. ¿Cuánto hace que no das un abrazote de verdad, de esos que suenan con golpetazos en la espalda?

¿O los dos besos a la familia, a tus colegas del curro, a tus amigos?

No soporto lo de saludar con el codito, y menos aún lo de chocar los pies. Sin embargo, reconozco que voy caminando y me cuido de pasar cerca de alguien en sentido contrario. Como si esa persona o yo tuviéramos la peste.

Ya no nos comemos la ensaladilla del mismo plato, ni te doy a probar mi postre y no te digo la locura de probar un chupito de mi copa.

En seis meses, nos ha cambiado la vida en cosas pequeñas, en pequeños gestos, pero en el fondo nos está cambiando más de lo que parece.

Y lo peor es que nos va a costar recuperar eso de hacer planes. En tu inversión, en la empresa o en la vida. Lo peor es que la incertidumbre se ha convertido en miedo.

Y lo peor de lo peor es que se aprovechen de ese miedo los más egoístas, desalmados y populistas. Lo mismo se meten en la comisión del CNI, así de tapadillo, que se blindan en el casoplón. Igual te engañan a la cara que te anuncian el ingreso mínimo vital y resulta que también es mentira. Les da lo mismo crugirte a impuestos mientras ellos no se bajan un céntimo el sueldazo. Ni un céntimo de ejemplo.

Y eso si... tú pagando, recortando y agarrándote al curro con los dientes, tú en la cola de Cáritas o usted rogando a una funcionaria que alguien le pague el ERTE.

Seis meses ya desde aquel primer día de confinamiento. Piensa en el efecto del miedo en el cerebro del abuelo, piensa en tu incertidumbre y compara todo con la desastrosa gestión de todo.

De todo en España durante este tiempo.

Y nosotros con la memoria del franquismo, con el procés independentista jodiendo la marrana y con el "caso Kitchen" como si fuera el asesinato de Kennedy. Y eso si... 53.000 muertos es seis meses. Que se dice pronto.

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