

Expósito, desde la plaza de San Pedro: "Desde aquí tengo la impresión de estar viviendo un momento histórico"
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Hemos encendido 'La Linterna' en Roma. Estamos, como nos gusta, donde hay que estar. Mira, estoy literalmente sentado en el suelo en plaza de San Pedro equina con la avenida de la Concoliazzione. Esa inmensa avenida que une el río rcon el Vaticano. Es noche cerrada, hace frío (aunque no demasiado para este 2 de enero... la verdad).
Mira, desde aquí tengo la impresión de estar viviendo un momento histórico. Y no es una frase hecha. Roma es, por tantas cosas, una de las capitales del mundo. El Vaticano es la capital de la cristiandad, pero hoy, esta semana es el epicentro del planeta.
Mires hacia donde mires te encuentras gente de todos los colores, todos los atuendos, todos los idiomas y, dentro de estos, todos los acentos. Te paras en una esquina como esta donde estoy y escuchas a una guatemalteca, un argentino, una chilena, españoles de Barcelona, de Valencia...
No sé, 2 de enero. Inicio de un año electoral (como todos, pero este más) y lo hacemos frente a la inmensa cúpula de la basílica de San Pedro con una sensación extraña, te lo confieso. Por un lado vives un día para la Historia y por el otro empezamos el año como siempre. Con nuestras cositas. Y si la actualidad española es muy pequeña comparada con la que está cayendo en el mundo, hoy ni te cuento.
Como escuché esta mañana a Luis del Val, nos plantamos frente al peso inmenso del legado del Papa Benedicto y ante la actualidad española en año plagado de elecciones en casa. No es por ponerme estupendo, pero con la impresión del silencio en esta plaza de San Pedro tengo otra vez la seguridad de que los españoles enterramos estupendamente.
Así que empezamos 2023 rebosando contrastes: Evento histórico en el Vaticano, la guerra total un poco más al Este de Europa... esa atroz guerra en Ucrania que va a cumplir un año y en España a vueltas todavía con "la Pedroche" (¡toma feminismo!) premiando a agresores sexuales gracias a una ley del propio Gobierno y, lo dicho, de campaña electoral permanente. Una pre campaña que arranca con las encuestas a favor de Feijóo.
Y abro paréntesis. ¡Cuán largo me lo fiais contra Sánchez y a un año vista!. Cierro el paréntesis y vuelvo aquí a esta plaza de San Pedro.
Como te decía, arranca un 2023 como un año marcado por la guerra. Y ante los restos mortales de un Papa alemán que sufrió la II Guerra mundial. Y que supo qué fue el nazismo y el comunismo en la mitad de su Alemania natal, todo cobra un sentimiento muy especial.
En este sentido, los vaticanólogos nos están contando muchas cosas estos días sobre aquel cardenal Ratzinger, luego Papa Benedicto XVI. Por cierto, qué cantidad de "rantzingergólogos" existían y yo no lo sabía, pero ese es otro cantar.
Decía que de todos los matices que se cuentan de Benedicto yo me quedo, precisamente por la que está cayendo, con su europeísmo. Y es que para los europeístas convencidos, en plena guerra, conviene repasar y repensar sobre esta nuestra Europa. Y dicho desde aquí... más. Desde la Europa cristiana, desde la cuna del Derecho romano... y desde esta la mejor región del mundo por y para tantas cosas.
Por eso también, Ratzinger, el Papa Benedicto, también fue y es tan importante. Y aprovecho, en este inicio del año, aun con bajo los efectos de la Nochevieja y el Año Nuevo, no nos olvidemos de la guerra de Putin en Ucrania.
Y lo digo desde aquí. Insisto, desde la plaza de San Pedro en una semana para la Historia que pasará. Mientras la guerra seguirá durante este año 2023 que acaba de nacer.
Y posdata, termino de vuelta a casa, al menos, en lo informativo... El exconsejero socialista José Antonio Viera ha ingresado en la prisión de Huelva este lunes. El político, condenado a siete años de cárcel y a 18 años de inhabilitación por prevaricación y malversación por el caso de los ERE es el tercero que ya están cumple la pena en la cárcel.
Así, la exconsejera Carmen Martínez Aguayo fue la primera en entrar en prisión. Le siguió el también exconsejero Antonio Fernández García. Se espera que, en las próximas horas, todos los condenados de los que se conoce como la pieza política de los ERE estén ya en prisión, aunque habrá dos de los condenados que no pisarán de momento la cárcel:
El expresidente, José Antonio Griñán y Agustín Barberá Salvador, exviceconsejero. En ambos casos se libran de momento por motivos de salud.



