

Expósito: "Ahora que Madrid necesita ayuda, creo de corazón que no es justo que se nos escupa hacia arriba"
- 3 min lectura

Pongamos que hablo de Madrid. Tan en boca de todos estos días. Yo, madrileño de Cuatro Caminos, de la mismísima glorieta, voy a defender a mi barrio, a mi ciudad, a esta comunidad autónoma sacada de la chistera.
Ahora que otra vez las estamos pasando canutas, aquí el manda lerenda voy a defender a Madrid. Fundamentalmente, ¿sabes por qué? Porque de Madrid somos todos y no somos nadie. Porque en Madrid absolutamente nadie se siente de fuera. Ni el estudiante, ni el enfermo, ni el inmigrante, ni el turista, ni mi suegro -que es el único abuelo de los cuatro que sigue vivo-.
Los datos del coronavirus en Madrid vuelven a ser muy malos. Durísimos. Sin paliativos. Pero de ahí a llamarnos bomba vírica y a culparnos de la pandemia... De estos datos mortales al estigma de la irresponsabilidad va un abismo político de bajeza y catetada infinitas.
Mira, en mi equipo, como en el tuyo, trabajamos unos cuantos madrileños y una zamorana, un catalán, un gallego, un vasco y una vasca, una navarra. Y ha habido valencianos, más gallegos, más catalanas, y andaluces. Y dudo mucho, lo dudo todo que en cualquier redacción de Cataluña, de Andalucía o del País Vasco exista esa proporción de madrileños.
Y esa es la gran riqueza de Madrid. Los acentos de toda España, los colores, las etnias de todo el mundo. Aquí nadie es paleto porque todos somos de barrio. De nuestro barrio. Con más y sobre todo con menos renta, pero de barrio. ¿Y qué pasa?
Mi abuelo era de Méntrida, mis suegros de Alhama de Aragón y de Lalin, mi madre de Talavera, mis otros abuelos de Puente del Arzobispo en Toledo. Mi hija pequeña nació Nankang, provincia de Jiangxy en la China profunda. Mis cuñados de Reinosa (Santander) y de A Mariña en Lugo... y también tengo cuñados madrileños.
Y ese es el gran lujo de nuestro RH.
A Madrid. A esta bomba vírica que dijo García Page. Vaya error, Emiliano, menuda cagada. Viene gente de toda España a estudiar o a buscar trabajo. Vienen millones a los hospitales de referencia, a manifestarse y a protestar por lo que pasa en su pueblo. A Barajas, al IFEMA, al teatro y nadie se siente "un desplazado" porque es un orgullo que vengan.
Ahora, que Madrid necesita/necesitamos ayuda, apoyo, rastreadores, enfermeras y empuje, creo de corazón que no es justo que se nos escupa hacia arriba.
Durante un tiempo fui director de ABC. Y antes y después hubo directores andaluces, vasco, gallego, ahora un extremeño y se me antoja difícil un madrileño dirigiendo La Voz de Galicia, el ABC de Sevilla o La Vanguardia o el Diario Vasco.
Herrera es de Sevilla, Lama de Cabra, Pepe Domingo gallego, Cristina es hija de alemana, Fernando de Córdoba, Pilar de Zamora. Preguntemos a todos por Madrid.
Mira... es muy difícil, si no imposible, que por Barcelona o la Gerona profunda deambulara tan pichi un Rufián madrileño. Y aquí le tienes. Como me imagino imposible por el casco viejo de San Sebastián a un madrileño como la tiparraca esa de Bildu que negocia los presupuestos en la carrera de San Jerónimo, y aquí la tienes.
No, no tenemos ocho apellidos madrileños, ni falta que nos hace, pero por favor, al menos un poquito de por favor, que no se nos insulte por no sé qué batallita política del maquiavelo de turno.



