Los peligros de la Inteligencia Artificial para la fe: "Bajo un lenguaje aparentemente espiritual, se esconde una estructura de pensamiento contrario a la verdad"
Un fraile mayor, adorable, que nos da consejos que llegan al corazón. La IA pone rostro al mensaje del Papa León XIV para las comunicaciones sociales alertando de la capacidad de la tecnología para suplantar la identidad y falsear las relaciones

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Fray Martín surgió como un perfil de Instagram, hace solo dos semanas, y cuenta ya con más de 108 mil seguidores. Es, por tanto, todo un influencer, si fuera real. Porque lo inquietante de este personaje y otros como él es que está generado por inteligencia artificial. Y, como afirmaba alguien en la red social X, «no sabemos quién hay detrás, pero es encantador y transmite paz».
Antonio Moreno, periodista experto en comunicación digital, expresa que, desde su propia experiencia «encuentro ya en torno a un 30-40 % de contenidos que de una u otra forma tienen o imágenes o textos o audios que son generados con inteligencia artificial. Hay muchos que son parodias o que tienen un fin de entretenimiento, un fin educativo y que tienen su gracia siempre y cuando no traten de suplantar a las personas».
"las personas más indefensas son aquellas que no están habituados al uso de las tecnologías"
Precisamente en su mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales publicado hace unos días, el Papa León XIV nos advierte de que suplantar la realidad no es ya solo un fenómeno que afecta al ámbito informativo, sino al de las relaciones, cuando acogemos como real lo que dice un gurú generado por inteligencia artificial.
El músico y profesor argentino Pablo Martínez ha advertido de ello en sus redes. Para él, «las personas más indefensas obviamente son aquellos que no están habituados al uso de las tecnologías, como es el caso de las personas mayores, que no son los nativos digitales. Pero creo que todos, ya no es solo ellos, sino todos, estamos expuestos y vulnerables ante los desafíos que presenta la Inteligencia Artificial actualmente. Afectan profundamente en la medida que nosotros dejamos, porque corremos el riesgo, por lo que uno va escuchando, leyendo comentarios de personas que me han respondido en redes, corremos el riesgo de que terminemos buscando lo que queremos escuchar. Y justamente la fe es lo opuesto, la fe no es on demand, sino que la fe no viene a complacerme, a anestesiarme, sino a sacudirme, a movilizarme y a buscar una libertad interior que justamente Jesús me ofrece».
"Bajo un lenguaje aparentemente espiritual, se esconde una estructura de pensamiento contrario a la verdad"
Antonio Moreno, ganador de un Premio Bravo por su trabajo en redes, lo compara con «las técnicas que han usado siempre las sectas o las ideologías más radicales para captar adeptos. Bajo un lenguaje aparentemente espiritual o solidario, se esconde una estructura de pensamiento totalmente contrario a la verdad, o en este caso al Evangelio. La utilización de un hábito de fraile o de monja para vestir estos personajes digitales que dicen lo que alguien, por supuesto, alejado de cualquier autoridad religiosa, les dice que digan es un peligro sobre todo para las personas más vulnerables». Para él, el Papa da en el clavo cuando «habla en primer lugar de no dejarse embaucar por lo que se nos propone de forma aparentemente inocente desde los algoritmos, esos que deciden lo que nuestro móvil nos muestra y o lo que no nos muestra y que están dominados por unas pocas empresas con muchos intereses económicos y geoestratégicos. Y por último la formación. Tenemos que formarnos en inteligencia artificial para saber reconocer sus peligros. Es importante promover cursos y talleres para conocerla y no caer en sus redes».
Sobre este antídoto para no caer en creer verdadero y asumir lo que no es más que un producto de inteligencia artificial, Pablo Martínez apunta también: «Creo que el mejor consejo es que juntos trabajemos en la formación de nuestra conciencia para poder tener un juicio crítico, formarnos, capacitarnos, no solo en el uso técnico, sino sobre todo en nuestra fe para poder detectar aquello que no está en sintonía con nuestra fe católica».



