El periodismo español llora la muerte de Raúl del Pozo, el "caballero del oficio" con un "pozo inagotable" de anécdotas
El escritor Jacobo Bergareche recuerda en 'Herrera en COPE' la figura del mítico columnista

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El mundo del periodismo vuelve a estar de luto. Tras las recientes pérdidas de figuras como Alfonso Ussía, Gregorio Morán y Fernando Ónega, el comunicador Jorge Bustos ha recordado en su sección ‘Traficantes de Palabras’ de 'Herrera en COPE' que está siendo un "mes bastante negro para el periodismo clásico". El motivo es el fallecimiento del legendario periodista y columnista Raúl del Pozo, a quien el escritor Jacobo Bergareche ha rendido un sentido homenaje.
Jacobo Bergareche ha comenzado su intervención confesando que "hoy es un día triste para los que practicamos este oficio de escribir, de informar, de agitar conciencias y avivar el seso". Con estas palabras ha expresado el pesar por la marcha de un "maestro", el "veterano Raúl del Pozo", con quien tuvo el honor de trabajar en el documental sobre su carrera para Televisión Española.
Una carrera ligada al 'pozo'
Bergareche ha destacado que el apellido Del Pozo "no es casual" y lo ha descrito como una "metáfora de lo que fue su carrera". De hecho, ha recordado que la primera crónica que le publicaron fue sobre los poceros de Madrid y la vida en las alcantarillas. Según el escritor, el periodista "bajó literalmente al pozo para revelarnos esa parte de nuestra ciudad que nos está oculta".
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Recuerdo a Raúl del Pozo, por Jacobo Bergareche | Traficantes de Palabras
Esa capacidad para moverse entre dos mundos definió su trayectoria. Raúl del Pozo "contó la llegada del hombre a lo más alto cuando cubrió el despegue del Apolo 11 y narró su descenso al lodo con las inmundicias de Bárcenas", ha explicado Bergareche, ilustrando la versatilidad y el compromiso del periodista con la verdad, sin importar dónde se encontrara.
El escritor también ha compartido una anécdota personal sobre el lugar que Del Pozo eligió para ser grabado en su documental: el mítico Barcock de Madrid. Lejos de buscar un espacio convencional, pidió rodar en el reservado, la parte más profunda del local, al que se refirió como "el pozo de las noches madrileñas". Allí, como ha relatado Bergareche, "se empapó de los secretos, las confesiones y chascarrillos de la vida capitalina" para nutrir sus escritos, aunque "otros se los guardó como caballero que era".
Un pozo que no se secó nunca
Bergareche ha definido a su amigo y maestro como un hombre lleno de vitalidad. "Raúl era un pozo inagotable de anécdotas, de curiosidad y de ansia de vivir", ha recordado. Su legado, ha añadido, es el de una fuente de historias que parecía no tener fin y que enriqueció el periodismo español hasta su último momento.
El homenaje ha concluido con una de las frases más emotivas de Bergareche, quien ha descrito a Del Pozo como "un pozo que no se secó nunca, y que nos dio de beber hasta el último día", haciendo un guiño final a su célebre grito semanal en sus columnas: "viva el vino".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



