El origen del 'pucherazo' que desgrana Rebeca Argudo en 'Traficantes de Palabras': "Apesta y no alimenta"
La periodista Rebeca Argudo explica en 'Herrera en COPE' el origen del término

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La periodista Rebeca Argudo ha explicado en la sección ‘Traficantes de Palabras’ del programa 'Herrera en COPE', conducido por Jorge Bustos, el origen y significado de la palabra ‘pucherazo’. Este término, definido por la RAE como un fraude electoral para alterar el resultado de una votación, mezcla de forma curiosa la cocina con la política.
El origen de 'volcar el puchero'
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Pucherazo, por Rebeca Argudo | Traficantes de Palabras
Argudo ha detallado que la palabra ‘puchero’ proviene del latín ‘pultarios’, que hacía referencia a las gachas de harina consumidas por los primeros romanos. Sin embargo, el término ‘pucherazo’ deriva de la expresión “volcar el puchero”, en alusión a la vasija de barro donde se introducían los votos en España a finales del siglo XIX. Este recipiente era fácilmente manipulable por los caciques locales para alterar los resultados.
De esa práctica de “volcar el puchero” se pasó directamente a ‘pucherazo’. Según la periodista, parece que “algunos todavía no han superado la tentación de meter mano a la sopa, aunque el puchero deviniese en urna y, en lugar de volcarse, se esconda tras un telón”. Argudo ha sentenciado que, a diferencia de un guiso, “el pucherazo apesta y no alimenta”.
Durante su intervención, Rebeca Argudo también ha jugado con la idea de cómo se llamaría el pucherazo en otras regiones de España. Ha sugerido términos como “paellazo” si Sánchez fuese valenciano, “potazo” de ser gallego, “lebrillazo” si fuera andaluz o “calderazo” en el caso de ser canario.
La política como receta de cocina
La colaboradora de 'Herrera en COPE' ha trazado un paralelismo entre la cocina y la política. Ha afirmado que en ambos ámbitos “se necesita tiempo, ingredientes de calidad, el recipiente adecuado y, además, resulta bastante útil tener a mano una buena receta”.
No obstante, ha advertido que si al final, tanto en la cocina como en la política, “quien remueve la cuchara, ajusta la sal a ojo cuando no le miran, improvisa sobre la marcha y prefiere recalentar”, el resultado no será bueno. Por ello, ha concluido de forma contundente que “en esa mesa no conviene confiar”.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



