Nacho Abad, sobre el caso Francisca Cadenas: "Pasa algo en las primeras horas que es un error de los investigadores, no prestaron la suficiente atención"
La negativa de los asesinos a abrir dos puertas la noche del crimen fue pasada por alto por los primeros agentes que acudieron a Hornachos

Madrid - Publicado el - Actualizado
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El caso de la desaparición y muerte de Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz) hace ya nueve años ha dado un vuelco radical en la última semana. Tras la detención de los dos principales sospechosos, los hermanos Julián y Manuel, y el hallazgo de restos óseos, ha sido la confesión de uno de ellos la que ha permitido reconstruir el crimen. El periodista de sucesos Nacho Abad, en el programa 'Herrera en COPE' con Alberto Herrera, ha desgranado las claves del caso, centrando el foco en los dos graves errores de la investigación inicial que permitieron a los culpables eludir la justicia durante casi una década.
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La declaración del autor confeso de Hornachos | Sucesos en Herrera en COPE
Dos errores clave en la primera noche
Según ha relatado Nacho Abad, la noche de la desaparición de Francisca se montó un gran revuelo en el pueblo. Los hijos, desesperados al no encontrar a su madre en un radio de pocos metros, comenzaron a llamar a todas las puertas de los vecinos. Todos los residentes de Hornachos abrieron sus casas y permitieron a la familia mirar en su interior para asegurarse de que no se encontraba allí.
La única excepción fueron los hermanos Julián y Manuel. Julián se negó a que entraran, argumentando que su tío enfermo estaba durmiendo. Poco después, llegó la Guardia Civil de Badajoz, y aunque los hermanos les permitieron el paso, lo hicieron con condiciones. En una de las habitaciones, los agentes vieron un bulto en la cama pero no encendieron la luz ni verificaron quién era. Además, se les prohibió la entrada a una habitación clausurada que, según ellos, era un taller desordenado.
Estos dos hechos, que la policía judicial de la Guardia Civil de Badajoz pasó por alto, fueron determinantes. Nacho Abad lo califica como un "error" fruto de la falta de experiencia en crímenes de esta magnitud en la zona, en contraste con la pericia de unidades como la UCO (Unidad Central Operativa), que finalmente ha resuelto el caso. "En Badajoz no es un lugar donde haya un nivel de criminalidad alto y las unidades son muy pequeñas", explicaba el periodista, lo que justificó esa falta de atención inicial.

Familiares de Francisca Cadenas, la mujer vecina de la localidad desaparecida en 2017, este jueves en el domicilio en Hornachos (Badajoz)
La confesión de Julián y su estrategia
Años después, fue la UCO quien, al retomar la investigación en 2024, se centró en estos dos hermanos por ese comportamiento anómalo. La presión y la vigilancia, que incluyó micrófonos en su casa y su coche, culminaron con la confesión de Julián ante el juez. En su declaración, afirmó que Francisca entró en su casa al ver la puerta entreabierta para preguntar por su tío y le sorprendió esnifando cocaína. Según su versión, la reacción de ella provocó su enfado y empezó a golpearla salvajemente. "En 1 de esos golpes, 1 de esos golpes la la mata", confesó.
En uno de esos golpes, uno de esos golpes la la mata"
Periodista de sucesos
Esta declaración, según el análisis de Abad, persigue un doble objetivo. Por un lado, exculpa a su hermano Manuel de la autoría del asesinato, ya que si solo ayudó a enterrar el cuerpo, el encubrimiento entre parientes directos no es punible. Por otro, al eliminar un móvil sexual, Julián busca evitar una condena de prisión permanente revisable, enfrentándose a una pena por asesinato que podría oscilar entre los 15 y 25 años de cárcel.
El macabro hallazgo del cuerpo
La prueba definitiva que ha permitido resolver el crimen ha sido la localización del cadáver en el patio de la vivienda de los hermanos. Los agentes de la UCO se percataron de una zona del suelo que había sido modificada y presentaba una raja característica. Abad explicó el proceso: tras enterrar el cuerpo, los gases de la descomposición hincharon el cadáver, que empujó el cemento aún fresco hacia arriba, creando una especie de bóveda. Con el tiempo, los gases desaparecieron y, al pisar esa zona hueca, el cemento se partió, dejando la grieta que delató la ubicación exacta.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



