Los jóvenes que deciden regresar a la España vaciada para trabajar como agricultores
El sector primario es una pieza clave de nuestra sociedad, por ello es necesario un relevo generacional. Para conseguirlo, los jóvenes deben ver que hay futuro en el campo

Los jóvenes que deciden regresar a la España vaciada para trabajar como agricultores
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En los últimos meses, ¿cuántas veces has escuchado esta frase?: “Si el campo para, la ciudad no come”. Y es que la España vaciada, el campo, es la cara más visible del abandono del mundo rural. El sector primario es una pieza clave para mantener a la población en las zonas rurales porque al fin y al cabo, suele ser la actividad principal. Promover el trabajo en el campo, es la manera de sostener muchos pueblos. Además, sirve como palanca para generar riqueza.
Ahora bien, el quid de la cuestión es lograr que los jóvenes vean que es posible. Que en el campo también hay futuro, no solo en la ciudad. La incorporación de gente joven al mundo agrario se cuenta con los dedos de la mano. En 2020, los dueños de explotaciones agrarias menores de 25 años eran menos del 1% del total. Esto significa que de las más de 900.000 personas al frente del campo, solo unas 4.500 eran jóvenes, según el último censo agrario del Instituto Nacional de Estadística.
Solo el 8,6% de los ganaderos y agricultores tiene menos de 40 años
De hecho, la media de este colectivo es de 61 años. Uno de los principales problemas de que no haya relevo generacional en el campo, es que gran parte de los jóvenes salen de los pueblos a los 18 años. Se van a las ciudades buscando alternativas formativas o laborales. Esto provoca que muchos negocios familiares queden huérfanos. La situación lleva décadas provocando el envejecimiento de los profesionales dedicados al campo.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, solamente el 8,6% de los propietarios de una explotación agrícola o ganadera tiene menos de 40 años. Ese es el caso de David Escudero, enólogo y ahora agricultor en Grávalos (Rioja) de 35 años de edad. "Decidí quedarme en el campo porque quería seguir con el negocio que tenía mi abuelo", comenta Escudero. Aunque admite que dedicarse al campo es complicado si no heredas algún terreno, ya que las inversiones son a largo plazo.

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"El campo es el esclavo de la tierra"
No obstante, el enólogo cuenta que los pueblos son lugares donde tener una familia es difícil, por las pocas personas que habitan de manera continuada. Él, en concreto, se encuentra a caballo entre la ciudad y el campo. Por otro lado, Santiago Escudero, su padre, dice con pena que "el campo es esclavo de la tierra". A lo que añade que "veo que el campo se va a quedar en extensiones grandes y poco trabajadas por los agricultores o particulares que han vivido de la tierra".
Y es que la agricultura es uno de los sectores más importantes de la sociedad. Sin trabajadores del campo, ¿qué frutas y verduras meteríamos en la cesta de la compra? Pues la respuesta es sencilla: ninguna. Por eso es importante asegurar el relevo generacional. Según el último estudio del Ministerio de Agricultura, tres de cada cinco agricultores tienen más de 55 años, y la tendencia dice que en unos años la media de edad de los trabajadores del campo (que se sitúa en los 61 años) será aún más alta.
Aún hay esperanza
De hecho, los menores de 35 años no llegan al 5%. Mientras, los mayores de 65 representan el 41%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Esta tendencia no es nueva. En 2019, las Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG, estimaban que en la próxima década, seis de cada diez agricultores se jubilarán. Según sus cálculos, se necesita la incorporación anual de 20.000 trabajadores al año, pero no se consigue ni la mitad.
De todas maneras, aún hay esperanzas, y como estamos viendo, gente joven que quiere dedicarse al campo. En Villanueva de Bogas (Toledo) se encuentra Eva Marín, cuya vida iba encaminada hacia el mundo de la comunicación y la publicidad. Sin embargo, dio un giro de 180 grados y acabó en el campo. "Es lo que he visto durante toda mi vida y tengo un vínculo emocional con el campo", cuenta Marín.



