

"La conciencia de Óscar Puente puede estar muy tranquila, pero es responsable político de un deterioro constante y advertido del servicio ferroviario"
El director de 'Herrera en COPE' analiza la actualidad que marca la jornada
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Señoras, señores, me alegro. Buenos días.
Bienvenidos a este miércoles 28 de enero de 2026, a las 8 de la mañana, 7 en Canarias. Es un día desagradable; o sea, si ustedes dicen diccionario, día desagradable, véase el miércoles 28 de enero de este año. Viento, lluvia, y hay que estar atentos a las informaciones de servicio, a las advertencias de seguridad. El día que caen 27.000 ramas, como te pillen debajo, te escogen. Y toda España, la verdad, está: la península en alerta amarilla o naranja por precipitaciones; viento en Andalucía; además, hay alerta roja.
Bueno, qué ganas de llegar mañana a Canarias a hacer el programa en Tenerife, como todos los años. Vamos a ver: el Gobierno, cuando se pone nervioso con la información que no controla —léase el accidente ferroviario de Adamuz—, se centra en lo que sí controla. Y lo que siempre ha controlado el sanchismo es el noble arte de la cortina de humo y de tirar adelante como sea.
Tal y como se había anunciado, ayer el Gobierno sufrió otra derrota parlamentaria y no sacó adelante el decreto ómnibus. Ese decreto ómnibus performance que le ha permitido al sanchismo tomar las sales y hacerse los indignados porque PP y Junts, sobre todo el PP, no lo han querido aprobar. ¿Por qué? Un decreto ómnibus en el que se planteaba la subida de las pensiones junto a otras medidas inviables, como la prohibición de los desahucios, ir en contra de la propiedad privada.
Ya pasó el año pasado: se empeñó en organizar ese batiburrillo, se lo tumbaron y al final tuvo que llevar la subida de pensiones en un decreto específico y en solitario, que es lo que va a tener que pasar esta vez. ¿Y por qué se empeña el Gobierno, sabiendo que va a ser derrotado? ¿Por qué fuerza esa derrota si tiene muy fácil la victoria? Porque está jugando con el dinero de los pensionistas. No los defiende: juega con ellos por intereses partidistas. Es la dialéctica del muro en la que Sánchez vive instalado.
No sabe hacer otra cosa. Este perfecto inútil, para eso es muy útil. Es un político pendenciero al que no le preocupa gobernar, sino pelear. Por eso, antes de la votación, Sánchez se grabó un TikTok de los suyos, un vídeo diciendo lo malo que es el PP contra los pensionistas y tal y cual. Y luego una figurante que había allí, una ocupa de su mar, profesional de la ocupación, montó el follón durante la votación.
Circo de postureo político. Comedia. Al final ya la conocemos, porque nadie habla de lo importante de verdad: que el sistema de pensiones el año pasado registró un agujero de 70.000 millones. Según un informe hecho público la semana pasada, el Estado tuvo que hacer transferencias por valor de 60.000 o 70.000 millones para que los pensionistas siguieran cobrando las pensiones. Y ese agujero se produce cuando estamos registrando cifras récord de empleo.
¿Dónde está el truco? Ayer la EPA dijo que el paro ha bajado en España del 10%. Maquillajes estadísticos, pero resulta irrelevante para equilibrar los ingresos de la Seguridad Social. Además, la creación de empleo tiene puntos inquietantes: toda la creación de empleo en ese trimestre fue empleo público; el privado cayó en 30.000 personas. Si ustedes creen que ese modelo de crecimiento basado en el gasto público sin control es sostenible mucho tiempo… bueno, pues un día los desequilibrios colapsan, vienen las lamentaciones.
Ahora le hablo de la otra cortinita, que es la regularización. Pero déjenme que le explique un poco cómo está la cosa del tren, porque ayer volvió a comparecer Óscar Puente tras el Consejo de Ministros para anunciar un paquete de 20 millones de euros destinado a indemnizar a las víctimas del accidente ferroviario y, de paso, para enviarle un recado a un señor independiente: el presidente de la comisión de investigación del accidente, Ignacio Barrón.
¿Por qué? Por declaraciones contrarias a los intereses políticos del ministro. Bueno, el ministro dijo que la reforma integral del tramo de Adamuz en realidad no es integral. Y Barrón muestra su sorpresa y dice: “Ah, es que por integral entendemos que es integral, y como no es integral, vamos a preguntar al Gobierno por qué no han renovado, qué es lo que han renovado y qué es lo que no han renovado”. Es normal que se sorprenda cuando alguien dice que “integral” no significa integral.
Pero ya tienen a Óscar Puente. Si al frente de esta CIAF tuviera un pachilope cualquiera de estas niñerías, bueno… pero como tiene a un tipo sincero e independiente, se ha visto molesto en rueda de prensa.
Claro, se ponen nerviosos. ¿Por qué? Porque lo que se ha sabido de Adamuz es mucho más de lo que hubiese querido Óscar Puente. Y con una comisión de investigación haciéndose las preguntas correctas, es normal que algunos se pongan nerviosos. Puente descartó asumir responsabilidad porque dice que él tiene la conciencia muy tranquila.
Miren, las responsabilidades políticas no las dicta la conciencia particular de cada uno. En un régimen de opinión pública, como debería ser una democracia, es la exigencia de ejemplaridad pública la que dicta esa responsabilidad política. La conciencia de Óscar Puente puede estar muy tranquila, pero es responsable político de un deterioro constante y advertido del servicio ferroviario, y es responsable de ofrecer informaciones inexactas y engañosas.
Ahora le pide al responsable de la CIAF que se calle, pero él, que es el máximo responsable político, lleva diez días intoxicando con informaciones defectuosas mientras calificaba como bulos informaciones ciertas de los medios de comunicación. Merecemos un gobierno que no nos mienta. No sé si les suena la frase. Puente nos ha estado mintiendo demasiado durante todo este tiempo y su conciencia particular, si la tiene, no tiene nada que ver con esto.
El otro asunto es la polémica por la regularización masiva de inmigrantes irregulares de espaldas al Parlamento. Descartada la intención claramente maquiavélica y practicista de esta medida, conviene preguntarse si la medida en sí es buena o mala. Desde el punto de vista no solo moral, como defiende la Iglesia, sino también económico, ayer se destacaron efectos beneficiosos: son trabajadores que salen del empleo sumergido y empiezan a cotizar y a pagar impuestos.
Pero la medida ha sido criticada por sindicatos policiales, que advierten que este tipo de regularizaciones producen un efecto llamada en los países de origen y en la actividad de las mafias de la inmigración. Además, tiene que pasar por el Congreso y no pasa por el Congreso porque el Gobierno no quiere, por si acaso lo pierde y porque no quiere responder a una serie de preguntas.
¿Cuántas personas van a ser regularizadas? 500.000. Esa es una cifra de 2022. Según Funcas, en España hay 850.000 inmigrantes ilegales. ¿Hasta qué punto se va a permitir el reagrupamiento familiar y cuál va a ser el impacto en los servicios públicos? ¿Tiene este gobierno de incapaces, de inútiles, de vagos capacidad para gestionar en quince días la respuesta a miles de solicitudes que le van a llegar?
¿Cinco meses es tiempo suficiente para acreditar arraigo en España? ¿Cómo impacta esa decisión en el País Vasco y en Cataluña? Se va a explicar, como en casi todo, que estos quedan al margen del esfuerzo colectivo. Porque al parecer el acuerdo con Podemos ha sido a cambio de que Podemos acepte el traspaso de la gestión de la inmigración a Cataluña. Y eso nos lo tienen que explicar, como tantas cosas, diciéndonos la verdad, no engañándonos indecentemente, como hacen constantemente.



