"Ni en La Paz me he sentido boliviano, ni en México me he sentido mexicano, pero en ningún sitio me he sentido extranjero; a nuestros hermanos venezolanos les decimos que no están solos"
El filósofo Gregorio Luri analiza en 'Herrera en COPE' los lazos que unen a la comunidad hispana y recuerda el drama de los presos del chavismo frente a la indiferencia

Alegría de cientos de ciudadanos venezolanos en Madrid tras el operativo militar de parte de EE.UU. para arrestar a Nicolás Maduro
Madrid - Publicado el
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El filósofo Gregorio Luri ha ofrecido una reflexión sobre la crisis de Venezuela desde una perspectiva histórica y cultural 'Herrera en COPE'. Luri ha defendido la fortaleza de los lazos de la Hispanidad como un elemento clave a valorar en momentos de crisis.
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La hispanidad, por Gregorio Luri | Laboratorio de Ideas
Una comunidad sin fronteras
El primer argumento del filósofo se centra en la idea de que “los hispanoamericanos y los hispano europeos no somos extranjeros entre nosotros”. Luri ha relatado su experiencia personal viajando por Hispanoamérica, donde, a pesar de no sentirse "boliviano en La Paz, ni mexicano en México", nunca se ha sentido "extranjero". Este es el mensaje que ha querido trasladar a los venezolanos: “no están solos, aquí estamos los parientes”.
En segundo lugar, ha destacado el papel de Madrid como “la capital de la hispanidad”, un lugar donde “se pueden escuchar todos los acentos del español”. Como prueba de esta unión, ha recordado que Buenos Aires es la tercera ciudad con más españoles, solo por detrás de la propia Madrid y Barcelona, subrayando que “no es poco lo que nos une”.

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Finalmente, Luri ha reivindicado “el orgullo sin complejos de nuestra presencia en América”, aportando un dato contra la leyenda negra: en el momento de la independencia, menos del 20% de los americanos hablaba español. Según ha explicado, “España fue muy cuidadosa con sus lenguas nativas” y la posterior “españolización lingüística fue un empeño de los gobiernos de las repúblicas independientes” para crear una identidad de país con una lengua común.
El rostro de la represión chavista
El filósofo ha ido más allá de las ideas para poner rostro al sufrimiento a través de la historia de Lorent Saleh, premio Sájarov de Derechos Humanos, a quien conoció en un curso en El Escorial. Saleh le narró su detención en Venezuela, un cautiverio “absolutamente inhumano” en un sótano de dos por tres metros, sin luz natural y “en contra de todo derecho nacional e internacional”.
Luri ha contrastado esta situación con el trato que recibe el líder chavista, afirmando que Trump “está tratando a Maduro muchísimo mejor de lo que Maduro trató a los detenidos”. Además, ha rescatado las palabras de Saleh que, según él, definen al mandatario:
Maduro es el que bailaba salsa mientras la gente era masacrada en las calles"
Filósofo
Saleh también ha criticado que “a muchos en la izquierda democrática española nunca les ha interesado el sufrimiento de las víctimas del chavismo ni el éxodo del más del 30% de la población”. Luri también ha introducido la perspectiva del expresidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, quien recordó que Venezuela “denunció la Convención Americana sobre Derechos Humanos”.

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Por este motivo, Sanguinetti concluye que ante las dictaduras “no juega la no intervención”, una idea que evoca el “derecho a la injerencia” defendido en Europa durante la desintegración de Yugoslavia.
Para concluir, Gregorio Luri ha recuperado una anécdota de las Cortes de Cádiz sobre un ciego que solo cantaba las victorias españolas porque las francesas “las cantan los ciegos de Francia”.
El filósofo ha usado esta historia para lanzar un mensaje final de compromiso: “dejemos a los de Maduro que canten sus loas y vamos a comprometernos con nuestros ciegos, que son nuestros hermanos de Venezuela”. Unas palabras que el conductor del espacio, Jorge Bustos, ha cerrado con un deseo de “esperanza” y “libertad” para el pueblo venezolano.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



