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Luis del Val: "Hablamos estos días mucho de pactos, pero nadie habla del Pacto de Toledo"

 

Luis del Val

Colaborador

Tiempo de lectura: 2Actualizado10:03

  La edad media en España alcanza casi los 44 años, mientras a finales del siglo pasado era de 39. Y esto ¿a qué se debe? Joaquín Leguina, experto en Estadística, lo explicaría mucho mejor, pero el  envejecimiento de la población siempre se basa en dos factores: la disminución de los nacimientos, nacen cada vez menos niños, y la enorme resistencia que ofrecen las personas mayores para morirse, hasta tal punto que llegar a centenario ha dejado de ser una singularidad, porque en España tenemos más de 15.000.  El  envejecimiento es de tal proporción que, cuando  hay elecciones, uno de cada cuatro votantes es un jubilado, y  por eso, en campaña electoral, todos los partidos les prometen a los jubilados que les subirán la pensión, no disminuirá su poder adquisitivo, vivirán felices y comerán perdices, siempre que les voten a ellos. Y ellos, los de las promesas, mienten como bellacos, porque según  dictamina el Tribunal de Cuentas, que no se tiene que presentar a las elecciones, hay un agujero de 100.000 millones de euros, producido en los último nueve años, a cargo del PP y del PSOE que, a la hora de echar mano a la caja de los pensionistas, lo hacen con la misma determinación y parecido entusiasmo.  

         Uno de los logros políticos más acertados fue la firma del Pacto de Toledo en 1995, donde se tomaban en serio las reformas necesarias para garantizar el fondo de pensiones. Pero como decía Peter Babel, muchos pactos se firman con la intención de incumplirlos, y ni se ha retrasado con efectividad la edad de jubilación, ni se ha resistido la tentación de arreglar los ERE y el desempleo con jubilaciones adelantadas. La última hazaña será que los bancos sanearán su exceso de personal jubilando a personas de 55 años, que gravarán todavía más el fondo de pensiones. Es decir, que se hace todo lo contrario de lo que se debería hacer, incluido echar mano a la caja cuando hace falta, que es darle una patada al problema para que una explote más adelante. Hubo un intento de recomponer el Pacto de Toledo, pero se lo cargó Podemas, de soltero Podemos, en una etapa en que estaba más interesado en asaltar los cielos que en garantizar las pensiones. El Banco Mundial ya dictaminó que España debería ir a hacia un sistema mixto, es decir, que además de la Seguridad Social nos pagáramos un fondo particular. ¿Y saben qué sucede cuando uno intenta recuperar su fondo? Que Hacienda te cobra como si fueran rentas de trabajo, es decir te sigue friendo a impuestos, cuando menos tienes.

         Hablamos estos días  mucho de pactos, pero nadie habla del Pacto de Toledo. No les interesa, porque ya han votado los jubilatas con arreglo a las mentiras que les dijeron  y  están en sus cosas, en sus ayuntamientos, investiduras, en sus diputaciones provinciales, o sea, en el reparto de sillones. Y con estos bueyes hay que arar. Mejor dicho, los bueyes somos nosotros, porque ellos llevan la mancera, y cuando el buey esté viejo, si esto sigue así, no tendrá ni para un puñado de hierba.