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Luis del Val: "No crispar"

 

Luis del Val

Colaborador

Tiempo de lectura: 2Actualizado10:48

Confieso que estaba preocupado. Sobre todo, después de que el nuevo presidente prometiera su cargo ante el Rey, y no apareciese la consigna. Ha sido un fin de semana en que hasta mi familia ha notado que estaba como ausente, y es que, cada hora que pasaba, sin que apareciera la consigna, crecía mi desasosiego. Es algo así como si se fuera aproximando la noche del cinco de enero, y temieras que no iba a haber cabalgata de los Reyes Magos. Así que veía atentamente los noticiarios de televisión, escuchaba la radio, me leía los editoriales de los periódicos e incluso escudriñaba en los artículos de los columnistas, que me parecían más proclives a la causa, pero el resultado era desalentador. Hasta que, por fin, esta mañana, en uno de los editoriales, he podido constatar que la consigna ha acudido a su cita, como acuden las uvas a las mesas de Nochevieja. Y esta no es una idea de Iván Redondo ese ciudadano al que tantas iniciativas se le achacan, sino que es bastante antigua, y muy simple, tan simple que consta de dos palabras: No crispar. 

A partir de ahora, si están atentos, notarán cómo nos repiten hasta el empacho que ya no estamos en época de crispación, que no hay ninguna campaña electoral en marcha, que tenemos un gobierno estable, y que si somos buenos chicos y formales, y temerosos de la autoridad competente, lo mejor que podemos hacer es no crispar y dejar al Gobierno que se devane los sesos buscando la manera de que seamos felices, porque hay gobiernos tan desconfiados que no les dejan que los que pagan sus sueldos sean felices por ellos mismos y a su manera. 

Que le da usted por preguntar qué hacía el personal diplomático de España, de visita a otro domicilio diplomático en compañía de GEOS encapuchados, allá en Bolivia, pues está usted crispando, y lo que tiene que admitir que lo normal es visitar embajadas y sedes diplomáticas, a las ocho de la mañana con policías encapuchados, como parece que se ha hecho toda la vida.

Que Carlos Herrera, como ha hecho esta mañana, con su falta de responsabilidad, recuerda que el nuevo Ministro de Universidades dijo que las universidades de Estados Unidos funcionaban bien, porque allí nunca ha habido un Ministro de Universidades, pues está crispando. Que, ironiza usted con que Manuel Cruz, el gran plagiado de libros, no ha sido nombrado ministro, porque el plagiador de tesis doctorales no quiere competencias, pues es usted un chico malo y está crispando. 

A partir de este momento, una vez alcanzados los objetivos previstos, queda terminantemente prohibida la fea costumbre de crispar. Los periodistas debemos cuidad nuestras expresiones no sea que molestemos a algún ministro. Y, si como ha hecho El Mundo esta mañana, proporciona datos que convierten en sospechosa la campaña de Pablo iglesias, porque pudo recibir dinero de Evo Morales, pues está crispando nada menos que la vicepresidente que dentro de unos minutos prometerá su cargo ante el Rey que quiere despachar. No tengo arreglo. Esto mismo que acabo de decir, aunque es verdad, debería de callármelo. En fin, me he pasado un fin de semana inquieto, porque no aparecía la consigna, y ahora no sé cómo me las voy a arreglar para cumplirla.