Santi González: "Ayer salió a la calle una Cataluña sensata y harta"

El tertuliano analiza las manifestaciones de los médicos, bomberos y profesores catalanes

 

COPE.ES

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 10:20

La Cataluña real ha hecho eclosión y se ha abierto camino entre las grietas, ya evidentes, del procès. Sabíamos que existía esa Cataluña, se había abierto paso hasta las urnas para convertir a Inés Arrimadas en la candidata catalana más votada. Fue más evidente en la manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana, un millón de asistentes, era la mayor muestra contra el independentismo que se había convocado nunca. 

Gustó mucho a los asistentes la intervención de Paco Frutos, que fue secretario general del PCE después de Julio Anguita, y que se declaró “un botifler en lucha contra el racismo identitario que se está creando”. Gustó algo menos la intervención de José Borrell, por llevar la contraria a la peña que pedía prisión para los golpistas. Hoy esos golpistas sostienen todavía, no sabemos por cuanto tiempo, el Gobierno del que forma parte Borrell, tampoco sabemos por cuánto tiempo.

Hasta ayer asistíamos a la expresión de Cataluña con sus dos maneras de expresión cambiadas: mientras el senyera ejercido por una ciudadanía en general calmada, la rauxaera patrimonio del nacionalismo gobernante, guiando al sector más anárquico y antisistema  de sus administrados. Lo que ayer salió a la calle fue la rauxa, el genio, la vena loca, de una Cataluña sensata y real harta ya de estar harta; médicos, bomberos y estudiantes que ayer se enfrentaron a los mozos de Esquadra ante el Parlamento. Eduard Pujol, portavoz surrealista de Junts per Catalunya que se siente perseguido por cincuentones en patinete cuando viaja a Madrid, advierte a los manifestantes que se equivocan al reivindicar menos recortes y listas de espera más cortas. Que lo importante es la República.

Unos tipos que no han sido capaces de aprobar una sola ley en los 11 meses que llevamos de 2018. Eso lo dice todo, pero la rauxa tendrá que crecer mucho e inundar las urnas para enviar a toda esa tropa a la oposición.

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