José Miguel Azañón, experto en geodinámica: "Se pueden producir pequeños terremotos porque el agua dentro de las grietas incrementa su presión y eso es lo que está ocurriendo"

Las intensas lluvias alivian la sequía pero ponen en jaque a pueblos e infraestructuras, abriendo el debate sobre la gestión del agua y el estado de las presas

Vecinos de Grazalema (Cádiz) intentan achicar agua de sus casas y locales debido a las intensas lluvias
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José Miguel Azañón, catedrático de geodinámica de la Universidad de Granada

Paola Albaladejo

Publicado el - Actualizado

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Las intensas lluvias de las últimas semanas han provocado una situación crítica en Grazalema (Cádiz). El acuífero sobre el que se asienta el pueblo, formado por rocas calizas, "está hasta arriba, está que no puede más". 

Así lo ha explicado José Miguel Azañón, catedrático de geodinámica de la Universidad de Granada, en el programa 'Herrera en COPE' con Alberto Herrera. El nivel del agua subterránea ha subido por encima de la superficie, saliendo por encima del nivel de las calles y de los suelos de las casas.

Ante esta situación, Azañón considera que "el desalojo del pueblo es correcto" para evitar que alguna vivienda pueda colapsar. No obstante, ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad, asegurando que el pueblo tiene una roca debajo "lo suficientemente buena como para que la cimentación de todas las casas aguante". El experto también ha recordado que la presión del agua en las fisuras de la roca puede producir pequeños temblores, pero serían "de una magnitud bajísima e imperceptibles para la población".

El catedrático ha aprovechado para lanzar una advertencia sobre la ocupación de espacios fluviales: "Cuando el río saca sus escrituras y dice esto es mío, pues todo sobra". Ha criticado que a veces se urbanizan las llanuras de inundación, espacios que la naturaleza reclama en episodios de crecidas y que no deberían ocuparse. Es una lección que, según Azañón, "supongo que la aprenderemos".

Diseñados para la escasez

La situación en Grazalema se enmarca en un contexto nacional donde las lluvias han aliviado meses de sequía, pero a la vez han obligado a desembalsar agua de forma controlada. Leandro del Moral, miembro de la fundación Nueva Cultura del Agua, ha detallado que los embalses en Andalucía tienen una capacidad "enorme" al estar diseñados para una gestión hiperanual. Su objetivo es llenarse en ciclos de lluvias extraordinarias, que ocurren cada 5, 10 o 15 años, para garantizar el suministro en los años secos.

El embalse de Urrá, en el sur de Córdoba
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El problema surge, según Del Moral, cuando las precipitaciones superan incluso esas previsiones. "Cuando ya la lluvia no es que sean extraordinarias, sino que sean un nivel muy alto, se llenan y de laminar, de reducir, se convierten en aportadores, en mecanismos de aumento del caudal", señala. En ese momento, la infraestructura que protege de la sequía pasa a contribuir al riesgo de inundación.

El estado de las infraestructuras

Ante este escenario, la atención se dirige al estado de las 1.200 grandes presas que hay en España. Del Moral subraya que "las situaciones son muy diferentes", ya que coexisten infraestructuras de principios del siglo XX con otras recién terminadas. Como ejemplo de fragilidad, ha recordado el caso de la presa de Tous, que "reventó" porque "fallaron las compuertas", en contraste con la de Kentar, una bóveda de hormigón que ofrece "mayor seguridad y resistencia".

Desembalse de la presa de Casasola, en la localidad malagueña de Almogía, que se encuentra al 75%

EFE

Desembalse de la presa de Casasola, en la localidad malagueña de Almogía, que se encuentra al 75%

A esta visión se suma la ingeniera Almudena Leal, quien ha aportado un dato preocupante: "En la actualidad hay un 60 por ciento de las presas que requiere algún tipo de actuación estructural o de seguridad hidrológica, debido a una falta de mantenimiento". A pesar de ello, la suelta de agua es un proceso medido. Patricia Trullas, del Canal de Isabel II, asegura que se basa en "criterios establecidos por las normas de explotación", apoyados en modelos de simulación y previsiones meteorológicas.

Mirando hacia la próxima sequía

Los expertos coinciden en la necesidad de mirar al futuro. "La siguiente sequía llegará, pero es ahora cuando hay que gestionar el agua de los acuíferos que se están recuperando", ha recalcado Bartolomé Andreo, catedrático de Geodinámica Externa, en 'La Linterna' de COPE. Andreo también defiende que el agua liberada que llega al mar "ha cumplido el ciclo hidrológico" y aporta nutrientes y sedimentos, aunque insiste en que es fundamental construir más presas para "almacenar los recursos" y "laminar las avenidas".

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Finalmente, el catedrático pone el foco en los "grandes olvidados": los acuíferos subterráneos. Estas formaciones geológicas, clave para nutrir los ríos en épocas de estiaje y como recurso durante las sequías, deben ser una prioridad. Por ello, insiste en aprovechar los periodos de lluvias para asegurar su recuperación y una gestión adecuada de cara al futuro.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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