Elún, presidente del club motero B.A.C.A que ayuda a niños maltratados: 'nosotros trabajamos para eliminar su miedo'.
El motero, Presidente de B.A.C.A., ha hablado en Herrera en COPE, con Sofía Buera y María José Navarro, sobre su actividad con menores que han sufrido abusos y devolverles la confianza perdida. Los moteros se convierten en verdaderos 'ángeles de la guarda' de estos niños

Moteros de B.A.C.C.A
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No llevan alas, pero sus motos lo parecen. Son los miembros de Bikers Against Child Abuse (B.A.C.A.), una organización de motoristas que se ha erigido como los 'ángeles de la guarda' de los niños que han sido víctimas de abuso o maltrato. Presentes en 18 países, su misión es clara: crear un entorno más seguro para los menores y ayudarles a recuperar la confianza y la autoestima perdidas.
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Requisitos para la intervención
Para que B.A.C.A. acepte un caso, se deben cumplir tres condiciones innegociables, según explica Elum, presidente de B.A.C.A. Barcelona y España. "Necesitamos tres requisitos que sí o sí se tienen que cumplir: uno es que el abusador no viva en el entorno familiar del niño; otra, que el caso haya sido denunciado a las autoridades; y por último, que el niño tenga miedo, porque nosotros trabajamos para eliminar su miedo".
La organización establece un poderoso vínculo de confianza con los menores a través de los 'nombres de ruta' o 'road names'. Tanto los motoristas como los niños adoptan uno, un primer paso que, según Elum, les devuelve el poder de elección que les fue arrebatado y fortalece su autoestima.
Ayudamos a que estos niños se den cuenta del poder que tienen dentro"
Un vínculo que perdura
La labor de B.A.C.A. se centra en empoderar a los niños para que venzan sus temores por sí mismos, sintiéndose siempre protegidos. "Nosotros ayudamos a que estos niños se den cuenta del poder que tienen dentro", afirma Elum. El objetivo no es crear una dependencia, sino recordarles que tienen el apoyo de la organización para que "él solo, por sí solo, pueda vencer ese miedo".
El acompañamiento se mantiene hasta que finaliza el proceso judicial, pero el contacto nunca se corta. Si un niño vuelve a sentir miedo tiempo después, los motoristas retoman las visitas y lo acompañan donde haga falta, ya sea al psicólogo, al colegio o a sus clases de kárate, demostrando que su apoyo es incondicional.
No somos justicieros ni nada por el estilo, estamos por y para el niño nada más"
Héroes sobre dos ruedas
La imponente figura de los motoristas, con sus chalecos y sus motos, genera una gran confianza y seguridad en los niños, que los ven como auténticos héroes. Para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento, B.A.C.A. colabora estrechamente con la policía de cada municipio donde actúa, dejando clara su postura: "Nosotros no somos justicieros ni nada por el estilo, estamos por y para el niño nada más".
El proceso para unirse a B.A.C.A. es estricto. Los aspirantes deben ser mayores de 18 años, tener acceso a una moto y presentar certificados de antecedentes penales y sexuales. Además, superan cerca de un año de formación antes de poder trabajar directamente con un menor y ser el "primer contacto" de un niño, disponible 24/7 para él.
Actualmente, la organización opera en Cataluña y tiene planes de expandirse a Alicante, Andalucía, Zaragoza y Mallorca para seguir llevando su apoyo a más niños que lo necesiten en España.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




