Tanorexia, la costumbre del bronceado excesivo que, afortunadamente, está en declive
El director médico de COPE, Esteban Pérez Almeida, explica las complicaciones de salud que puede acarrear esta práctica a la larga

Tanorexia, la costumbre del bronceado excesivo que, afortunadamente, está en declive
Madrid - Publicado el - Actualizado
2 min lectura
Se termina el verano y con él se va el calor del sol. A casi todo el mundo le gusta tirarse al sol en bañador para tostarse y ponerse moreno. Y todos hemos oído eso de “oye, ¡qué blanco estás! A ver si te da más el sol...”. Sabes que hay que tener cuidado con él y con los rayos UVA. Hay que darse cremas que realmente tengan una protección idónea.
Pero además de quemaduras, manchas en la piel, arrugas o incluso cáncer, el sol puede crear adicción. Adicción a ponerse moreno. Esto se llama tanorexia. El director médico de COPE, Esteban Pérez Almeida, habla sobre este concepto en ‘Fin de Semana’.
“Esta obsesión va disminuyendo porque estamos siendo conscientes de que las personas muy morenas durante mucho tiempo no pueden estar sanas porque su piel ha sufrido una agresión”, comentaba Almeida
“En torno al 30% de españoles sigue con esta obsesión, pero ha bajado mucho. Otros como los británicos la tienen mucho más arraigada y es todavía más peligroso por su piel rosada”, apuntillaba el director médico.
Otro problema son las máquinas de rayos UVA que muchas de estas personas obsesionadas tienen en sus casas. “Las maquinitas con las que se bronceamos, digamos, te tuestan mucho más y en menos tiempo. Entonces, las probabilidades de tener problemas dermatológicos son mayores. Son personas que tienen muchas probabilidades de ser una ‘papa arrugada’ y llena de manchas cuando sean mayores”, detallaba como consejo pero con un tono de humor Esteban Pérez Almeida.
De la misma manera, deben tener precaución por la aparición de manchas preocupantes que denotarían diferentes enfermedades relacionadas con la piel. Estos son algunos de los saldos de tomar el sol de manera agresiva, y todavía tiene más riesgo en los niños, cuyas pieles no se han desarrollado lo suficiente como para adquirir esos bronceados tan agresivos.



