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Cristina L. Schlichting: "Surgen formaciones que lo prometen todo y acaban pecando de lo mismo que el resto"

 

Tiempo de lectura: 4 Actualizado11:06

Buenos días, España. Buenos días desde el Palacio de las Artes en el famoso complejo de la Ciudad de las Ciencias, obra de Santiago Calatrava. Valencia está hermosa y llena de sol en este fin de semana que todos los corredores de España saludan con ansiedad porque, atención, es la 38ª Maratón de Valencia con 22000 corredores inscritos y otros 800 apuntados para la carrera de los 100 km. 30000 participantes, que da gusto ver el auge que ha cogido esto de trotar hasta la extenuación. Ante todo, daros las gracias por el resultado del recuento de audiencias, el famoso EGM. Por vosotros hemos logrado una nueva plusmarca en 'Fin de Semana': 818.000 oyentes en sábado.

Estamos entusiasmados de haber superado la barrera de los 800 y dispuestos a trabajar con más ahínco para que estés informado y te entretengas, en sábado y en domingo.

La noticia del fin de semana, ya lo has escuchado, van a ser las elecciones andaluzas que te serviremos mañana desde primera hora en un despliegue especial de la Cadena COPE. Probables resultados van a ser bajada del PSOE y del PP, subida de Ciudadanos y entrada de Vox en un primer parlamento local, con entre dos y, atención, cinco escaños. Pero eso será mañana, que hoy es jornada de reflexión y se han parado las encuestas y las voces de campaña de los políticos. Las elecciones que están teniendo lugar son raras y novedosas, como pasa en los últimos años en toda Europa. Los partidos se fragmentan, surgen nuevas formaciones y se manifiesta un progresivo y peligroso cansancio de los sistemas democráticos.

Han sido muchos años de paz desde la Guerra Civil y las guerras mundiales y, a veces, damos lo bueno por supuesto. Y es fácil que surjan formaciones que lo prometen todo -qué fácil es prometer- y que afean la corrupción, pero que curiosamente acaban pecando de lo mismo, como se ha visto con los gobiernos de Podemos o las lujosas costumbres del llamado marqués de Galapagar, Pablo Iglesias. Y si antes los corruptos sabían bien que robaban al erario público, ahora se da el agravante de que consideran suyo este erario, y lo viven con total naturalidad. Tenemos tres ejemplos este fin de semana que encabezan nuestro editorial.

La primera historia te va a dejar de piedra: Arantza Gracia, concejala de Podemos, de Zaragoza en Común, preocupada por la posibilidad de no salir elegida en las próximas elecciones municipales, ha convocado un proceso de selección de personal para un puesto de técnico sociocultural que se le ajusta perfectamente, y una vez creado el perfil a su medida, alucina, se ha presentado ella. Cuando la oposición en bloque: PP, PSOE, Ciudadanos y la Chunta Aragonesista han protestado. La señora Gracia, graciosa y jacarandosa ella, ha dicho que no se preocupen, que si sigue siendo concejala cuando salga la plaza, que ya no se presentará. Que solo será si no tiene trabajo. Natural, la muchacha.

La cosa revela que estos políticos nuevos tienen un sentido muy desarrollado de lo publico. Vamos, que están convencidos de que lo publico es suyo. Que a ellos lo que les va es cobrar de los presupuestos. No sé qué piensan hacer en Zaragoza, pero yo echaba a la tal Arantza Gracia a la calle por mucho dolor que le suponga buscarse trabajo en la empresa privada.

Y lo mismo pasa en Andalucía, donde mucha gente se asombra de que gobierne más tiempo que Franco el PSOE y no hay otra razón que el habilidoso reparto del dinero público. Por ejemplo, el que hemos sabido ahora qué hizo el director de la extinta Fundación Fondo Andaluz de Formación y Empleo, la famosa FACE. El hombre, que andaba necesitado, se fue al puticlub Don Angelo el 22 de marzo de 2010 con unos amiguitos, y se pagó 15 servicios, 15, con la tarjeta oficial. 14.737 euros en el club de alterne. La Guardia Civil ha descubierto ahora que, un día después de la juerga, alguien llamó al banco Unicaja para anular la tarjeta con el pretexto de un robo. No había tal robo. De hecho, el ex alto cargo, Fernando Villén Rueda, que había por cierto sido secretario de empleo en la Ejecutiva del PSOE andaluz, fue rápidamente al prostíbulo a pedir la anulación, las 15 anulaciones, de los cargos de la tarjeta que tenía asignada para gastos de representación y cuya fuente de ingresos eran subvenciones, atención, de la Junta de Andalucía para cursos de formación de desempleados. Este mismo Villén abonó, según la UCO de la Guardia Civil que lleva la investigación del caso, 31.600 € en otros clubes de Sevilla, Cádiz y Córdoba. Porque ya se sabe que estas cosas hacen afición. Ahora dice que devolvió el dinero, pero la Guardia Civil lo duda y ha remitido los oficios a la juez María Núñez Bolaños.

¿Cómo no va a desconfiar la gente del sistema? Pero la verdad acaba desvelándose siempre. Dicen que antes se coge a un mentiroso que a un cojo.

Y hasta en el feudo nacionalista por excelencia, Cataluña, y con este buen caso terminamos está empezando a desperezarse el público: Maestros, bomberos, funcionarios, llevan toda la semana manifestándose contra Quim Torra y pocos se creen ya eso del 'Madrid ens roba'. Entre otras cosas, porque se van sabiendo datos pavorosos. Mientras los médicos catalanes las pasan canutas, 42 gestores y altos cargos sanitarios catalanes se subieron el sueldo entre 2014 y 2016, la época de la crisis en que Artur Mas aplicó los recortes que dejaron tiritando al Departamento de Salud catalán, con mil quinientos millones de euros menos. Hasta cinco de estos altos cargos cobraban más de 150000 €, por encima del sueldo de Quim Torra. Las subidas, por ejemplo, pusieron al gerente de la Fundación Hospital Sant Bernabé de Berga en 101.193 €, al Director General de la Fundación Puigvert en 154.000 y al gerente del Hospital Sant Pau, de referencia en Barcelona, en 120.000 €. Buena parte de las fuerzas vivas del procés la configuran jubilados y funcionarios. Y no es de extrañar, porque en Cataluña hay 245.000 empleados públicos. El 9% de los asalariados catalanes, esto es, uno de cada 10 catalanes, trabaja para la Generalitat, que se gasta, solo en sueldos, 7.500 millones de euros al año. Apenas desde mayo, en 6 meses en el cargo, Quim Torra, ha creado la friolera de 1000 empleos públicos más. Ha contratado a 1000 más desde mayo. De ahí, la incomodidad del procés con las protestas de esta semana.

Veremos qué pasa mañana en Andalucía, pero los goznes del sistema público español están crujiendo. No se puede vivir tanto de la sopa boba, ni procurarse puestos de trabajo siendo concejal, ni pagarse puticlubs, ni subirse el sueldo cuando los otros están penando. 

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