El primer trasplante de cara a partir de una donante fallecida por eutanasia en España desata un complejo debate ético
El hito médico, que ha permitido a una mujer recuperar su rostro, plantea interrogantes sobre el consentimiento, la presión psicológica y la planificación de la muerte

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España se ha convertido en el escenario del primer trasplante de cara del mundo con una donante que había solicitado la eutanasia. La noticia, presentada como un hito científico, ha beneficiado a una paciente, de nombre Carme, cuyo rostro quedó desfigurado por una necrosis severa. Sin embargo, tras el anuncio, ha surgido un profundo debate deontológico, hasta ahora ausente en la esfera pública, que fue abordado en el programa 'Fin de Semana' de COPE por la presentadora Cristina López Schlichting y los expertos José Miguel Gaona y José Manuel Aguilar.
Un procedimiento planificado
Según se analizó en la tertulia, el hecho de que la donante estuviera viva hasta el momento programado, permitió realizar intervenciones en 3D, guías de corte y mascarillas de silicona de ambas pacientes. Además, se efectuaron TAC y ecografías de alta definición. Esta planificación culminó en un trasplante con el corazón de la donante aún latiendo tras la parada encefálica, optimizando la calidad de los órganos.
La presión psicológica y el consentimiento
Uno de los puntos más controvertidos es la presión psicológica sobre la donante. El psicólogo forense José Manuel Aguilar planteó que la donación podría funcionar como un "refuerzo narrativo de la eutanasia", convirtiendo al donante en "un donante activo que decide, anticipa y también simboliza su propia muerte". Esta situación, señaló, genera un "inevitable compromiso" emocional con la receptora, a la que se conoce y con cuya situación se empatiza.
Esta nueva dinámica rompe con la norma de anonimato del Sistema Nacional de Trasplantes. De hecho, el propio doctor Barret, director de la cirugía, se entrevistó con la donante tres semanas antes del procedimiento. Ante este escenario, López Schlichting lanzó una pregunta clave: "¿cómo te retractas de todo esto en un modelo teórico con semejante presión psicológica?".
La eutanasia como acto 'productivo'
El doctor José Miguel Gaona advirtió sobre el riesgo de que el consentimiento quede "contaminado", y abogó por aplicar una especie de "bisturí ético" para separar estrictamente la decisión de morir de la de donar. Según Gaona, este caso supone un cambio de paradigma: "la eutanasia quizá ha dejado de ser por primera vez (...) solo el final del sufrimiento" para convertirse, en sus palabras, en "un acto productivo", lo que puede disminuir la percepción de su dramatismo.
Los expertos coincidieron en que este hito médico trae consigo la responsabilidad de abrir una reflexión social y deontológica que ha sido obviada. El debate, concluyeron, no solo es necesario por este caso, sino por las múltiples cuestiones incómodas derivadas de los avances tecnológicos que la sociedad actual parece evitar, como el debate sobre los paliativos, que según los contertulios, a veces se elude por motivos económicos.
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