Marta vuelve a sonreír: la batalla de la joven que quedó en coma tras beber un batido de pistacho
Sus padres denuncian en Fin de Semana la situación de desamparo que vivieron y los pasos que va dando su hija que quedó en estado de mínima conciencia en 2022

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Marta Pérez Verdejo, una joven de Ibi (Alicante) de 20 años, se encuentra en un estado de mínima conciencia desde que el 28 de septiembre de 2022 tomara un batido que contenía pistacho, un alérgeno que le provocó una grave reacción anafiláctica y una parada cardiorrespiratoria en minutos. Su caso, expuesto por sus padres, Juan Pérez y María Verdejo, en el programa 'Fin de Semana' de la COPE, presentado por Beatriz Pérez Otín, revela una batalla diaria por la recuperación y una denuncia contra las presuntas fallas del sistema sanitario. A pesar del diagnóstico inicial, la joven despierta poco a poco, sonríe, llora y sigue órdenes sencillas, un progreso que sus padres califican de milagroso.
Una presunta "cadena de errores"
Los padres de Marta denuncian lo que consideran una atención deficiente desde el primer momento. "Es cierto que los meses que estuvimos aquí en el hospital de Alcoy fueron terribles, muy, muy, muy duros", ha relatado Juan Pérez. El padre de la joven afirma que hubo "una dejadez, un desencadenante de muchos errores, de malas praxis", lo que les llevó a "pedir explicaciones por todo, porque no se estaba actuando de la mejor forma posible". En su intervención, ha asegurado que si antes lo sospechaban, "ahora lo podemos afirmar".
Esta percepción de desatención se extiende a la rehabilitación posterior. María Verdejo ha sido tajante al respecto: "El sistema, es verdad que te desampara totalmente, no solo en el caso de Marta, sino realmente cuando hay cosas de gravedad, el sistema funciona fatídicamente". La familia considera que la rehabilitación pública ha sido insuficiente para las necesidades de Marta, obligándoles a buscar soluciones por su cuenta.

Marta y su familia
Un despertar lento gracias a las terapias
Ante esta situación, la familia ha explorado todo tipo de terapias complementarias para estimular la recuperación de Marta. La joven recibe tratamientos de electroestimulación, cámara hiperbárica y terapia SNAT en Barcelona. Además, han viajado dos veces a México para un tratamiento con células madre que no se realiza en España. "Consiste en que te extraen tus propias células madre de médula, las centrifugan y las vuelven a poner por el canal encefalorraquídeo, que va directo al cerebro para regenerar neuronas", ha explicado su madre.
Los resultados de estos esfuerzos, aunque lentos, son la mayor fuente de esperanza para la familia. "Marta está muy bien, dentro de la situación", ha comentado Juan, destacando que "en ningún momento se ha quedado estancada". El viaje a México supuso un punto de inflexión. "Hizo como más despertar, ¿no? Estar más conectada", ha recordado María, quien ha compartido con emoción que la primera sonrisa de su hija llegó tres días después del tratamiento, "aún estando en México".
Inició su primera sonrisa tres días después del tratamiento, aún estando en México"
La solidaridad frente a la adversidad... Y EL LADO MENOS AMABLE DE LA REALIDAD
El coste de estos tratamientos es muy elevado para una familia de clase media, que ha tenido que volcar todos sus recursos en la recuperación de su hija. Juan tuvo que dejar su trabajo para cuidarla. "Al final esto se sostiene, pues, en gran parte por la gran solidaridad de la gente que sigue a Marta y que la quiere", ha agradecido María. La familia ha recibido el apoyo de distintas clínicas y de innumerables personas que siguen el día a día de la joven en redes sociales.
Sin embargo, la familia también se ha enfrentado a la peor cara de la sociedad. Juan Pérez ha explicado que unos inquilinos de una vivienda que tenían alquilada dejaron de pagarles durante 14 meses, privándoles de unos ingresos destinados a Marta. "Ha dejado de pagar por simpatía, pues, porque no vamos a pagar y ya está", lamentó Juan, describiendo una situación de impotencia agravada por la lentitud de la justicia y el comportamiento de los arrendatarios, que llegaron a abrir su correspondencia privada.
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