La música que une a Carlos Jean y Borja Sémper en ‘Diálogos’

Escucha ya el café sonoro de COPE 

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12:45

Su aspecto de hombre sereno choca con su agenda vertiginosa. Carlos Jean es productor, cazatalentos, Dj, compositor y conferenciante. De origen haitiano, formó a finales de los 90 el grupo Najwajean. En su currículo tiene 6 nominaciones a los Grammy Latinos y un premio Ondas.

Su primera batería se la hizo con una caja de galletas de mantequilla. De hojalata, rellena de canicas. Carlos es como un cirujano de la música. Michael Jackson es uno de sus artistas favoritos. Desde que iba al cole. Llegó a pasar 8 horas en una peluquería con 13 años desrizándose el pelo. Tenía la habitación llena de fotos del artista. Estaba todo el día imitándole. Sus hijos con su música se quedan ahora hipnotizados con la voz y el baile.

A Carlos, le han echado de 9 colegios. La música le hacía despistarse con el resto de asignaturas. Estudió en un colegio militar de la Marina y los pupitres le servían junto con sus compañeros para ensayar música militar. Le echaron de 9 colegios y en el décimo le cogieron porque tocaba la batería. Tocaba en misaAllí leyó una frase que le ha marcado desde entonces: “Entrar por la suya para salirte con la tuya”. Y eso es lo que hace. Disfrutar creando, componiendo y descubriendo gente nueva. Rosalía le marcó mucho cuando la escuchó por primera vez.

Carlos vive la música. La lleva dentro porque la música mueve y conmueve. Borja Sémper también es padre. Es un orgulloso padre que lleva la foto de sus hijos en el fondo de pantalla del móvil. La paternidad le recuerda a menudo que a sus padres les debe ser un chico de barrio con los pies en la Tierra.

Borja nació en la localidad guipuzcoana de Irun. De pequeño le llegaron a tirar piedras por ir a clase con la camiseta del Real Madrid. Es ese tipo que siempre está ahí escuchando. Borja es antes persona que político del PP. Entró en política deslumbrado por la figura de Gregorio Ordoñez, años después asesinado por ETA. Y en política sigue. Borja es inquieto. Escribe libros, lee poesía, escucha a Sabina, admira a Woody Allen y sueña con sentarse algún día a cenar con el expresidente Pepe Mujica.

Gran conversador; está orgulloso de su biblioteca. Se relaja con el deporte. Surfea en las aguas de ese mar Cantábrico que en ocasiones ruge frente al Peine del Viento en San Sebastián o el Kursaal. De ese mar que esparce su olor por las calles de la capital guipuzcoana.

Los primeros recuerdos de su niñez los asocia al aroma del café recién hecho por las mañanas en la cocina de sus padres. Y también al sonido de esa radio que su madre tenía siempre puesta. Hoy, ese sonido lo protagonizan ellos dos. Carlos y Borja.

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