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Neil Young, el impredecible padrino del rock, en la nueva entrega de Distrito COPE

El mítico músico canadiense cumple 72 primaveras en la carretera y con ganas de seguir dando guerra

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Neil Young, el impredecible padrino del rock, en la nueva entrega de Distrito COPE 

Juan Andrés Rubert
@juananrubert

Redactor COPE

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 21:11

“Es mejor quemarse que desvanecerse”.

Nunca una frase había dado tanto de sí para la historia de la música como esta, tanto para bien, como para mal. Y esta vez vamos a viajar con un pedazo de artista que ha cumplido años esta semana... Tiene edad para estar ya jubilado y descansar tranquilamente en su casa. Pero este es de carretera y de largo viaje, de morir con las botas puestas. Un genio que cumple 72 primaveras... Un músico llamado Neil Young. Va a ser un viaje de emociones, porque eso es lo que ha hecho este músico canadiense a lo largo de toda su carrera, llegar al corazón. No siempre de la forma más bonita, también puede ser algo muy crudo, pero su música no te deja nunca indiferente. Tampoco su persona. Quizá, después de Bob Dylan, es el ser más impredecible sobre la faz de la tierra. Ahí reside su esencia. Da igual que llueva, nieve o truene. Él siempre irá contra todo. Vamos a situarnos en la década de los 60. Ahí es donde comienza la carrera profesional de este ser de gesto de enfurruñamiento perpetuo.

Buffalo Springfield se convirtió en un grupo de folk como contracultura a la Invasión británica. Este grupo no tuvo mucho recorrido, pero sí que dejó un legado en Estados Unidos como banda que sentaba las raíces de un sonido puramente americano, como The Byrds, por ejemplo. Buffalo Springfield fue la pequeña aventura de una cantera con mucho futuro en esto de la música. Luego, llegó el momento en el que se juntaron David Crosby, Stephen Stills, Graham Nash y también Neil Young. O como se dieron a conocer: CROSBY, STILLS, NASH AND YOUNG. El rico juego de voces estuvo muy presente en ambas bandas, lo que le aportaba una fuerte personalidad en sus canciones. Young se unió a última hora, y a pesar de que firmó buenos discos con ellos, a él le tiraba más iniciar el viaje solo. El éxito le vino de golpe, en mitad de la carretera.

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Lynn Goldsmith

Corría ya el año 1972 y Neil Young era toda una superestrella del rock con la publicación de su disco más aclamado, el 'Harvest'. Algo que no le gustó, y se quiso apartar de forma muy rápida. “Viajar por ahí pronto se convirtió en un aburrimiento así que me dirigí a la cuneta. Fue un viaje más duro pero vi a gente más interesante ahí”, dijo en su día un Neil Young que ya era multimillonario con tan solo 24 años. A partir de ahí, el artista de Ontario. Pero aquí es cuando llegan las canciones que realmente te calan. Cuando llegas a transmitir un mensaje y ese mensaje es usado como un modo de vida. Un modo de vida no siempre bien entendido, ni siquiera por los colegas de oficio.

“Es mejor quemarse que desvanecerse”. Pues anda que no trajo cola esta frase, forjada a fuego en este 'My, my, hey hey'. Una frase que fue incluida por el mismísimo líder de Nirvana, Kurt Cobain, en su carta de suicidio, antes de volarse los sesos en su mansión de Seattle. Cobain murió a los 27. Corta, pero brillante carrera. Quizá eso fue lo que eligió y lo plasmó con esta frase para explicar que mejor morir joven a que te olviden con el paso de los años. John Lennon, por ejemplo, criticó a Young por esa frase. Dijo que odiaba la canción porque, a su parecer, era mejor desvanecer como un soldado viejo que quemarse. Y lo argumentó señalando que el culto a los muertos, como a Sid Vicious o a Jim Morrison, era basura. Simplemente muerte, nada más. Y terminó rematando que si tanto admiraba ese sentimiento... que por qué no lo hacía él mismo. Porque, sentenció, Young se ha desvanecido una y otra vez y ha vuelto. Y este se defendió señalando que lo que no quería era que su carrera se desvaneciera y no se le recordara. El espíritu del rock and roll, al que volvió a encomendarse en su viaje de carretera.

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Un estilo al que siempre miró por el retrovisor... No dejan de ser las raíces de muchas de sus canciones y discos. Su discurso también ha sido durante muchos años a favor de la paz, alegría y del cuidado del medio ambiente. Como te digo, caballo de batalla... Y si había que subir los decibelios, se hacía, con tal de vivir en un mundo más libre y más justo. Un himno antibélico, muy de los artistas de los 60, que nunca dejaban de lado la postura hippie, por llamarlo de alguna manera. La canción criticaba, por aquel entonces, a la administración de George Bush padre. Estamos en 1989, y a las puertas de la Guerra del Golfo Pérsico. Estados Unidos vivía fuertes problemas sociales en las calles, había tensión en el ambiente y con ciertos países de Oriente Próximo, las relaciones no iban del todo bien. De ahí esa canción, y esa sacudida de energía y esa garra. Una garra que mantuvo durante varios años.

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En los años 90, el grunge estaba sacudiendo los cimientos, no solo de Estados Unidos, sino de todo el mundo. La trágica muerte de Kurt Cobain conmocionó y mucho a Neil Young... Mas aún después de conocerse su nota de suicidio y que incluyera la famosa frase de 'My My Hey Hey'. Le impactó tanto la muerte de Cobain, que incluso le influyó a la hora de componer, de tocar y de sentir la música. Un Neil Young que despedía a Kurt Cobain y en el que esperaba, casi a modo de plegaria, que estuviera durmiendo con los ángeles. Hasta el tono sombrío de la canción deja entrever esa trágica muerte. La relación del de Ontario con el grunge de Seattle fue amplia. Está considerado uno de los padrinos del rock, pero también el padrino en el que se cobijaron muchas bandas de este movimiento. Tal fue la unión, que Pearl Jam decidió grabar un disco con él. Para Pearl Jam, un honor, un orgullo y un impulso a su carrera. Para Neil Young, una forma de reinventarse y seguir al pie del cañón, una y otra vez... y eso fue lo que hizo. A veces, el camino se tuerce, a veces, las cosas no salen bien, o no tienes ganas de nada... Neil Young no veía siempre las cosas de forma positiva. Pero, al final, acababa haciendo de tripas corazón para salir adelante, y cómo no, a través de la música, por muy torcido que estuviera el camino o la vida misma. Y a día de hoy, con 72 años a sus espaldas, Neil Young ahí sigue, como aquel lejano hippie joven que en los 60 quiso ver las cosas de otra manera. Un hippie que quiso... soñar con la música.

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Hemos tratado de hacer un repaso por la larga carrera de Neil Young... Repaso muy por encima, ya que detallar toda su discografía nos daría para unos cuantos programas. Ya tendremos de tiempo de viajar por alguna de sus obras en concreto. Durante la semana de su cumpleaños, pues bien merecía destacar algunos de los temas más interesantes de su carrera. Carrera que no siempre ha sido brillante, que ha tenido sus altibajos. Pero si algo hemos querido destacar de Young en este viaje es su inconformismo, sus ganas de estar continuamente en la carreretera. Eso le ha llevado durante mucho tiempo a sacar dos discos incluso en un año, sin dejar reposarlos aunque fuera durante 365 días. Eso no siempre es bueno, pero como para entender lo que pasa por la cabeza de este genio, ¿no? También tenía una pequeña manía, la de rehacer lo que le había quedado bien. Y eso le ha llevado a meter la pata más de una vez con canciones catalogadas de obra maestra. No era raro escuchar en la prensa musical, cuando Neil Young publicaba algún single, aquello de “el himno que nunca termina de llegar”. Ese es Neil Young. Nunca sabes lo que te puedes esperar de él. Un hombre que acusaba al presidente Richard Nixon por matar estudiantes en una canción, y quince años después aplaudía las decisiones bélicas de Ronald Reagan.

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Un tipo infranqueable, muchas veces arisco, de carácter complicado... Un estilo muy parecido a Bob Dylan. Al final, todos los genios tienen una parte que nunca llegaremos a entender del todo. Pero para acercarse un poco a Young, hay que bucear en sus raíces, en su entorno, en su familia, al fin y al cabo. Su padre era un alcohólico y un mujeriego... que maltrataba, además, a su madre. Young superó la polio, una enfermedad que afecta al sistema nervioso... tuvo durante muchos años episodios epilépticos y un aneurisma. La demencia asedió a su padre, y dos de sus tres hijos nacieron con parálisis cerebral. Todas estas circunstancias han hecho de este músico una persona hermética.

También ha sido una persona que no ha rendido cuentas ante nada ni nadie. Solo respondía ante él mismo. Pero lleva esto hasta el extremo, de llegar a separarse de su mujer sin dar explicaciones. Pero bueno, más allá de todos estos capítulos, de Neil Young nos tenemos que quedar con que lo más importante para él, por encima de todas las cosas, es la música... Continuamente quiere sentirla, tocarla, meterse de lleno en ella. Por eso está siempre en el estudio, grabando continuamente. Y es cierto que muchas de sus canciones te llegan al corazón. Y por eso, Neil Young morirá con las botas puestas. Quizá no era tan cierto aquello que dijo en los 70 de “es mejor quemarse que desvanecerse”.

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