'Socorristas emocionales', al rescate de profesores al límite en aulas cada vez más tensionadas
Varios centros educativos de Vitoria implantan un equipo de primera ayuda y en COPE Euskadi hablamos con una de sus integrantes, Leire Alonso, en el colegio San Viator
Vitoria - Publicado el - Actualizado
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La salud mental en el entorno laboral se ha convertido en una prioridad y el sector educativo no es una excepción. Los datos revelan que la presión hacia los docentes se eleva en las aulas. Según el informe PISA, elaborado por la OCDE, uno de cada 4 alumnos vascos de 15 años afirma que la mayoría de las clases empiezan tarde porque el profesor tiene que poner orden. Son tensiones extra al margen de la actividad educativa que en el peor de los casos dan lugar a agresiones.
El curso pasado el Departamento de Educación del Gobierno vasco registró 267 denuncias de profesores que habían sido agredidos de forma física o verbal en la inmensa mayoría de los ocasiones por alumnos. Una situación preocupante que afecta a la salud de los docentes y a la calidad de la enseñanza. Para ponerle freno, para reconducirla al menos, ha surgido una figura pionera: el socorrista emocional.
Crecen las bajas por problemas de salud emocional entre el profesorado, pero las cifras no reflejan la realidad
Se trata de un equipo de respuesta rápida dentro del propio centro escolar, diseñado para ofrecer un primer auxilio psicológico a los docentes que se sienten sobrepasados. La iniciativa, impulsada en algunos colegios de Vitoria a propuesta de entidades como la Fundación San Prudencio (encargada de la formación), funciona desde hace un año en San Viator y de ella forma parte Leire Alfonso, pedagoga y orientadora de ESO y Bachillerato.
¿Quiénes forman el equipo de rescate?
Estos equipos, según explica, están compuestos por personal del propio centro que, por su "perfil" o cercanía, puede generar un vínculo de confianza con sus compañeros. En Viator los integrantes son la psicóloga de primaria infantil, dos orientadoras, la enfermera y uno de los bedeles". "Siempre haya alguien accesible para el personal".
Leire Alonso, socorrista emocional
El proyecto, que ya funciona en empresas de otros sectores, se basa en la confianza y en la capacidad de escucha de personas que ya forman parte del día a día de la plantilla.
Las situaciones más frecuentes que atienden están relacionadas con el "desbordamiento emocional". "Bien por la sobrecarga de trabajo o bien porque es verdad que nos enfrentamos a situaciones cada vez más difíciles con el alumnado". Los profesores a menudo se ven superados por el creciente "malestar anímico" de los estudiantes y "necesitan desahogarse, eso es lo más común". El objetivo principal del socorrista es ofrecer esa "escucha activa" y un "espacio seguro".
Un refugio para el docente
El protocolo de actuación es flexible. Si un profesor sufre una crisis de ansiedad, la respuesta es inmediata. En otros casos, cuando un docente acumula estrés o se ve desbordado de forma progresiva, puede acercarse a un socorrista cuando lo necesite. Para ello, se ha habilitado la llamada ‘sala de respiro’, un espacio confortable y apartado del bullicio.
Colegio San Viator, Vitoria
Esta sala funciona como un "refugio" en el que se "busca hablar ahí de forma más sosegada y privada". La función del socorrista no es tratar, sino escuchar y, si es necesario, orientar. "Tenemos unos pequeños pasos que contemplan derivar a un profesional o algún tipo de servicio, si fuera necesario, o simplemente seguir haciendo un seguimiento más informal entre compañeros".
Somos más conscientes, tanto alumnado como profesores, de cómo estamos a nivel emocional "
Al principio, la iniciativa generó cierto reparo; sin embargo, ahora el servicio se utiliza cada vez más a menudo de forma natural gracias a la confianza existente entre compañeros.
Guía de los socorristas emocionales
Aunque los datos oficiales apuntan a un incremento de las bajas laborales por motivos emocionales en el sector, Leire matiza que en su entorno no es tan acusado, en parte por el fuerte componente vocacional de la profesión. "A la gente le cuesta mucho pedir la baja, se sienten responsables de su alumnado", afirma.
retos, recuperar la atención y el prestigio
Una de las principales causas del desbordamiento que sufren los docentes es la dificultad para captar la atención del alumnado, muy influido por la inmediatez de las redes sociales. "Les cuesta mucho. Vídeos o una película que antes seguían con atención hasta el final, ahora les cuesta", reflexiona.
Otro factor determinante es la pérdida de prestigio. Existe una sensación entre los docentes de que su labor está más cuestionada que nunca. "Al médico casi nadie le discute un diagnóstico, no suele rebatir. Sin embargo, el profesor siempre la ventana abierta para que la gente opina", lamenta Leire. Esta desautorización, que a veces proviene del propio entorno familiar del alumno, mina la labor en el aula y subraya la necesidad de que "el colegio y las familias vayan a una siempre".
socorristas mini
Para fomentar el bienestar desde la base, el centro también cuenta con los ‘Ikasle Laguntzaile’, una suerte de socorristas emocionales entre el alumnado. Estos alumnos, votados por sus compañeros, actúan como sensores para detectar casos de aislamiento o tristeza que puedan pasar desapercibidos para los adultos. Son "una parte fundamental" para la convivencia, ya que "multiplican los sensores" en el patio y en las aulas.