Rosa Lizarraga, terapeuta: "El abuso sexual infantil es difícil de ver y de creer"
Destaca que los casos suelen ser "interfamiliares", personas con las que los menores tiene algún tipo de "vínculo"

Rosa Lizarraga, terapeuta: "El abuso sexual infantil es difícil de ver y de creer"
Bilbao - Publicado el - Actualizado
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"El abuso sexual infantil es difícil de ver, difícil de creer, porque es un tabú y una cosa en la que no se quiere ni pensar, ni aceptar". Son palabras de la psicoterapeuta Rosa Lizarraga, que forma parte del programa foral vizcaíno para víctimas de abuso sexual, que ha acompañado desde 2000 a más de 600 menores en situación de desprotección
Lizarraga subraya que los abusos sexuales infantiles suelen ser "interfamiliares", gente con la que los menores suelen tener algún tipo de "vínculo".
Un tabú que paraliza
Uno de los mayores obstáculos en la lucha contra esta lacra es su propia naturaleza invisible y el estigma que la rodea. Esta negación social e individual genera una profunda angustia en quienes se enfrentan a una sospecha, un sentimiento que, según la experta, "impide actuar de forma clara y efectiva". Lizarraga subraya que la angustia "solo se rebaja en la medida en que uno es capaz de mirar al abuso a la cara, de aceptar que efectivamente eso existe".
El abuso genera mucha angustia, y con la angustia no se puede ni pensar ni se puede afrontar""
En este contexto, los menores que sufren esta situación dependen por completo de un adulto para poder salir de ella, ya que "por ellos mismos, por ellas mismas, es imposible". Por ello, la formación y el soporte a los profesionales y al entorno son fundamentales.
Acompañamiento y coordinación, claves
El éxito de cualquier intervención no depende de acciones aisladas, sino de un esfuerzo conjunto. "Al final todo va a depender del acompañamiento, de la coordinación, de todo el trabajo que podamos hacer los profesionales que estamos alrededor", señala la psicoterapeuta. Este trabajo se despliega en varias fases cruciales: la detección precoz, la atención inmediata y, finalmente, el tratamiento para la reparación del daño.
"A veces, en el abuso es más importante lo que no hacemos que lo que hacemos", destaca. Y es que una mala intervención puede ser tan perjudicial como la propia inacción.
La terapeuta, en cualquier caso, aplaude el cambio de paradigma social. "¿Quién iba a pensar que se iba a dedicar tan siquiera un día internacional a pensar o a decir 'esto existe'?", reflexiona. Para la experta, este reconocimiento es vital, porque la negación solo cronifica el dolor de las víctimas. El camino, insiste, es la aceptación y el trabajo coordinado.




