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HISTORIA

Kennedy-Nixon: Así fue el debate político televisado que cambió la historia de la comunicación política

El 26 de septiembre de 1960 cambió la historia de la comunicación política con el debate entre los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos

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Pamplona

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 16 oct 2020

Kennedy y Nixon protagonizaron en 1960 cuatro debates televisados para la historia. Aunque el más recordado fue el primero, celebrado el 26 de septiembre. La leyenda cuanta que mientras los espectadores de televisión consideraron que Kennedy había ganado el mano a mano, quienes lo habían escuchado por la radio daban por vencedor a Nixon.

Javier Iborra, de Diario de Navarra, Jordi Rodríguez Virgili, de la Universidad de Navarra, analizan ese hito que supuso los primeros duelos televisados entre candidatos a la presidencia que irrumpieron en la campaña electoral de 1960 y regeneraron de un plumazo las bases de la comunicación política.

Javier Iborra recuerda que "uno dominaba la nueva comunicación política, Kennedy, y que a Nixon le sobrepasó".

Jordi Rodríguez Virgili analiza el color de piel de Kennedy, el aspecto de Nixon y la incidencia que pudo tener una posible operación. Nos cuenta el motivo por el que Nixon no se maquilló o el enfoque emotivo de uno y basado en los datos del otro. Para el experto en comunicación política la clave es la "sensación que dejas en los espectadores" y que puede ser desde "una respuesta rápida e ingeniosa" o lograr que el público presente reaccione.

Elecciones de Estados Unidos: Especial de Javier Iborra repasando la historia

Las elecciones presidenciales de 1960 fueron unas de las más igualadas de la historia de Estados Unidos. También fue la primera vez en la que los dos candidatos principales, John Fitzgerald Kennedy (Partido Demócrata) y Richard Nixon (Partido Republicano), se enfrentaron a cara a cara en un debate televisado. De hecho, no lo hicieron solo en uno, sino en cuatro, si bien el primero, celebrado el 26 de septiembre, es el que ha pasado a la historia debido al impacto que tuvo en aquella campaña.

El primer debate se celebró en los estudios de la cadena CBS en Chicago y fue emitido por el canal 2 de la CBS, el WBBM-TV. El segundo lo emitió la NBC y los dos últimos, la ABC. En el tercero los candidatos no compartieron estudio, sino que Nixon estaba en Los Ángeles y Kennedy en Nueva York. Cada uno de estos eventos superó los 60 millones de espectadores.

Antes de estos debates, la televisión ya había sido un elemento importante en campañas electorales precedentes. Por ejemplo, ya apuntamos a que Dwight D. Eisenhower en el 56, a pesar de su edad y sus problemas de salud, pudo dirigirse a la nación en varias ocasiones gracias a este medio. No obstante, la oportunidad de presenciar un cara a cara resultaba novedosa y atrayente para los estadounidenses, de modo que se despertó un enorme interés alrededor de la cita.

El análisis del primero de los debates ha hecho correr ríos de tinta. Los estudiosos de la imagen y la comunicación política defienden que ciertos detalles visuales resultaron decisivos, muy por encima de las palabras que ambos candidatos pudieran decir. Así, existe la leyenda de que mientras los espectadores de televisión consideraron que Kennedy había ganado el mano a mano, quienes lo habían escuchado por la radio daban por vencedor a Nixon.

Kennedy supo mostrarse ante las cámaras relajado y saludable, descansado y tranquilo, mientras que Nixon parecía a su lado un hombre nervioso, pálido y con gotas de sudor perlando su frente. Además, mientras el candidato Demócrata demostró un dominio innato del medio al mantener fija su mirada en la cámara cuando pretendía apelar a los ciudadanos, Nixon movía sus ojos sin una referencia clara, resultando así esquivo y menos convincente.

Incluso la ropa jugó en contra de Nixon. Lució para ocasión un traje gris, que apenas destacaba respecto del decorado en los televisores en blanco y negro. Su rival, en cambio, maquillado y con un traje oscuro, transmitía una impresión más contundente, definida. Nixon recogió en sus memorias la anécdota de que incluso su propia madre le llamó después del debate para preguntarle si estaba enfermo.

No obstante, es difícil calibrar cuál fue el verdadero peso que tuvo este debate en los resultados electorales; más aún cuando Nixon aprovechó los tres siguientes para enmendar sus errores y limitar los perjuicios que le hubiera ocasionado su negligencia en el primero de la serie. Sea como fuere, el 8 de noviembre de 1960, Kennedy se impuso en los comicios por 303 a 219 votos electorales, pero solo superó a Nixon en un 0,17% del voto popular.




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