La pera y el champiñón se alían en La Rioja para crear el conservante del futuro: ¿Hasta qué punto reducirá las pérdidas de producción?
Un innovador proyecto de bioeconomía circular busca reducir las pérdidas postcosecha de las peras de Rincón de Soto y el uso de fitosanitarios en el campo riojano. Se trata de introducir una sustancia que se extrae del champiñón y que podrá aplicarse tanto en las fincas como en las cámaras frigoríficas

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Logroño - Publicado el - Actualizado
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La DOP Pera de Rincón de Soto se ha consolidado como un cultivo de gran impacto económico y territorial en La Rioja, alcanzando en 2024 la mayor superficie registrada de su historia con 1.297 hectáreas. Pese a las favorables condiciones geográficas, el sector se enfrenta a desafíos como las pérdidas postcosecha, que suponen entre un 5% y un 15% del fruto recolectado por problemas de conservación.
Paralelamente, La Rioja es una potencia en la producción de champiñón, una actividad que genera más de 2.500 empleos directos y un gran volumen de subproductos con un enorme potencial aún por explotar.

Recolección de peras DOP Rincón de Soto
Una alianza inesperada
En este contexto nace 'Repera', un proyecto de cooperación que apuesta por la bioeconomía circular para transformar el sector agroalimentario. La iniciativa, financiada con fondos FEDER a través de la Consejería de Agricultura de La Rioja, une a productores de la DOP, como Soto del Ebro, con el Centro de Investigación de Tecnologías Alimentarias (CITA) y el Centro Tecnológico del Champiñón.

El sector del champiñón en La Rioja tiene un gran protagonismo y busca modernizarse
El objetivo es aprovechar los subproductos del champiñón para mejorar tanto la producción en el campo como la conservación de la pera. Según explica el agricultor Julián Olloqui, uno de los impulsores del proyecto, se busca "reducir la aplicación de fitosanitarios, de fungicidas, digamos, convencionales, y dirigirnos más hacia esas aplicaciones de productos que sean inocuos para las personas y para el medio ambiente".
El objetivo es reducir la aplicación de fitosanitarios y dirigirnos más hacia aplicaciones de productos inocuos para las personas y el medio ambiente"
Gerente de la empresa Soto del Ebro / Productor de pera con cámaras frigoríficas
Del campo a la cámara frigorífica
La clave del proyecto reside en el quitosano, una materia activa que se encuentra en los residuos del champiñón y que tradicionalmente se extraía de los caparazones de los crustáceos. Este compuesto se aplicará de dos formas. Por un lado, directamente en las fincas mediante aplicaciones por goteo o foliares para fortalecer la planta y que las peras lleguen a la recogida en un estado óptimo. Por otro, se probará en la postcosecha, el periodo en que la fruta se guarda en cámaras frigoríficas.

El sector del champiñón
El propósito es utilizar estos productos de origen natural, sin residuos fitosanitarios, para alargar la conservación de las peras que se recogen en agosto y se consumen meses después, incluso en abril. Con ello, se pretende comprobar si "evolucionan las peras en la conservación y cómo evolucionan esas mermas, si son menos", señala Olloqui. El proyecto, que comenzó en octubre con las primeras pruebas en postcosecha, iniciará los ensayos de campo en marzo, y sus resultados podrían ser aplicables en el futuro a otros cultivos.
en definitiva, "Repera" es el el proyecto que aprovecha el tallo de los champiñones para mejorar la productividad de la pera. Esta parte del hongo es un subproducto, es decir, no se puede comercializar

Proyecto Repera
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



