Óscar Pérez, coordinador terapéutico de Proyecto Hombre La Rioja: "Los padres tienen que empoderarse... Se deben convertir en los verdaderos influencers de sus hijos"
Proyecto Hombre alerta de que las adicciones a las nuevas tecnologías son ya la segunda causa de consulta entre los jóvenes, solo por detrás del cannabis

Óscar Pérez, coordinador terapéutico de Proyecto Hombre La Rioja
Logroño - Publicado el
3 min lectura6:16 min escucha
El caso de Virginia, una adolescente de 15 años de Logroño, ha puesto cara a una realidad cada vez más frecuente: la violencia intrafamiliar por la adicción al teléfono móvil. La situación llegó a un punto crítico hace unos días cuando la joven agredió a su padre al intentar este limitar su acceso a internet. El incidente, que consistió en un empujón que derribó al padre cuando se disponía a apagar el router, ha sido dado a conocer por Proyecto Hombre, entidad que atiende a la familia.

Metáfora de la adicción y dependencia que muchos usuarios tienen a su móvil
Un problema creciente
Este episodio no es un hecho aislado. Según Óscar Pérez, coordinador terapéutico de Proyecto Hombre La Rioja, el 20% de las familias con hijos adolescentes que acuden a la entidad lo hacen por problemas con las nuevas tecnologías. Esta dependencia se ha convertido ya en la segunda causa de consulta en la organización, únicamente superada por el cannabis. Los datos reflejan un problema grave, con un uso del móvil entre los jóvenes de 16 a 24 años que supera las cinco horas diarias y un estudio del Hospital San Pedro de Logroño que cifra en un 15% los menores con conductas adictivas.
No quiere renunciar a Internet y frente a eso, es capaz de utilizar la violencia"
Coordinador terapéutico de Proyecto Hombre La Rioja
Óscar Pérez ha explicado que detrás de estas reacciones violentas se esconde una dependencia total del mundo digital. “Lo que estamos viviendo nosotros desde Proyecto Hombre es una chica que no quiere renunciar a Internet, precisamente a ese mundo que se ha creado de ella, en el que se siente alguien, se siente seguramente acogida y en la que está construyendo la identidad, y frente a eso, es capaz de utilizar la violencia”, ha detallado el terapeuta. Esta situación lleva a una pérdida completa de las referencias en el mundo físico.
El abuso del móvil esconde otros problemas
El coordinador terapéutico señala una tendencia al alza en la que el abuso de la tecnología enmascara otros conflictos. A menudo, cuando un joven llega a la organización por asuntos como el consumo de cannabis o problemas de comportamiento, “lo que descubrimos es que hay una falta de autoestima enorme, que hay una comparación constante con los demás, que hay incluso indicios de depresión”. Todo ello, según Pérez, en un contexto de uso desmedido de las nuevas tecnologías y las redes sociales.
En los últimos años, además, se ha observado un cambio en el perfil de los jóvenes afectados. Si tradicionalmente los chicos consultaban más por adicción al juego o videojuegos y las chicas por problemas ligados a las redes sociales e imagen corporal, Pérez asegura que “esa tendencia se está igualando”. Ahora atienden a muchos chicos con problemas de imagen y autoestima, e incluso de ciberacoso, relacionados con su actividad en redes.
La familia, pieza clave en la recuperación
Es un trabajo de hormiguita"
Coordinador terapéutico de Proyecto Hombre La Rioja
El trabajo terapéutico con los menores es un “trabajo de hormiguita” que busca, con cercanía y cariño, que tomen conciencia del daño que les provoca el abuso del móvil. Pérez explica que el objetivo es hacerles ver cómo esta dependencia “está dañando muchos aspectos de su vida, como puede ser el ocio, el tiempo libre, su relación con amigos, sus hobbies, sus deportes e incluso sus estudios”.

Adicción al móvil
Sin embargo, el papel de los padres es fundamental. El camino para superar la adicción requiere la implicación total y directa de la familia. El proceso terapéutico se centra en trabajar por separado con los menores y sus progenitores para restaurar los lazos y vínculos que se han roto. “Se rompe mucho el vínculo, la confianza entre los padres y el hijo”, admite Pérez sobre las consecuencias de episodios violentos como el de Virginia.
La clave, según el experto, no es la prohibición, que “no va a solucionar los problemas”, sino una intervención mucho más profunda y preventiva. Óscar Pérez hace un llamamiento a los padres para que se empoderen y se conviertan en “los verdaderos influencers de nuestros hijos”, acompañándolos y estando disponibles para que puedan acudir a ellos. Aunque las recaídas forman parte del proceso, desde Proyecto Hombre se mantiene el contacto para seguir apoyando a las familias a largo plazo.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





