Semana Santa en la prisión de Palma: El dulce gesto que acerca el calor familiar a los internos
La Pastoral Penitenciaria de Mallorca organiza su tradicional recogida de 'crespells' y dulces típicos para que los reclusos compartan la gastronomía de estas fiestas

Jaume Alemany, delegado de pastoral penitenciaria
Mallorca - Publicado el
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La Semana Santa no solo se vive en las calles de Palma con el fervor de las procesiones; también atraviesa los muros de la prisión. Como cada año por estas fechas, la Pastoral Penitenciaria de Mallorca ha puesto en marcha una iniciativa solidaria que busca llevar un pedazo de la tradición balear a quienes se encuentran privados de libertad: una recogida masiva de 'crespells' y otros dulces típicos de Pascua.
Más que un dulce, un símbolo de acogida
El objetivo de esta campaña, coordinada por el delegado de la Pastoral y capellán de la prisión, Jaume Alemany, es romper el aislamiento y el tabú que a menudo rodea a la realidad penitenciaria. En palabras de Alemany, este gesto permite que los internos sientan el "calor familiar" y la aceptación de la sociedad a través de la repostería local, algo que los reclusos valoran enormemente como un signo de cercanía.
"Muchos de los internos, especialmente los que no son de aquí, descubren por primera vez estos dulces y se sorprenden por el nombre de los crispis, como dicen algunos", bromea el capellán. Lo que empezó como una iniciativa familiar se ha convertido ya en un movimiento grupal donde asociaciones y grupos de amigos se reúnen para elaborar estas pastas de forma artesanal.

Campaña de recogida de crespells para los presos de Palma
Cifras récord: más de 11.000 'crespells'
La respuesta de los mallorquines a esta llamada suele ser desbordante. El año pasado se alcanzó la cifra récord de 11.000 'crespells' recogidos. Con este volumen, la Pastoral consigue preparar unas 1.500 bolsas individuales que se reparten no solo entre los internos de segundo y tercer grado, sino también entre los funcionarios que trabajan durante estos días festivos.
Cómo participar en la recogida
La iniciativa sigue abierta a todas aquellas personas que quieran donar dulces caseros. Los puntos de entrega habituales se centran en parroquias colaboradoras, como la de la Mare de Déu de Montserrat.
Para Jaume Alemany, lo más emocionante es ver cómo la gente se implica: "Hay grupos de mujeres que me llaman para decirme que se han juntado solo para hacer crespells para la prisión. Es una forma de que la realidad de los presos sea conocida y no sea un tema marginal".



