El aviso de las discotecas para Nochevieja: Galicia se prepara para 250 fiestas ilegales
La federación gallega de discotecas y salas de fiesta alerta de que el 85% de los eventos sin permiso se celebrarán en locales que tienen licencia para otra actividad

Entrevista en Cope con el presidente de la Federación de discotecas y salas de Fiestas de Galicia
Santiago - Publicado el
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La Federación Gallega de Salas de Fiesta y Discotecas (FESDIGA) ha lanzado una advertencia ante la Nochevieja que tenemos a la vuelta de la esquina: estiman que en Galicia se celebrarán alrededor de 250 fiestas ilegales. El presidente del colectivo, Samuel Pousada, ha contado en una entrevista en Cope Galicia los riesgos asociados a estos eventos y ha pedido una mayor implicación de las administraciones para prevenirlos.
Dos tipos de fiestas sin licencia
Según Pousada, la gran mayoría de estas celebraciones, un 85%, se llevarán a cabo en locales que, si bien tienen una licencia de apertura, esta corresponde a otra actividad, como cafeterías o restaurantes. Estos establecimientos no han solicitado la autorización municipal extraordinaria necesaria para organizar una fiesta de fin de año, o no lo han hecho con la antelación suficiente para comprobar si las instalaciones son adecuadas, por lo que su actividad se considera ilegal.
Cafetería, restaurante, carnicería...usos que ni siquiera son hosteleros y quieren hacer fiesta
Presidente de FESDIGA
"Cafetería, restaurante, carnicería... hemos visto alguna cosa rara, usos que no son ni hosteleros y que quieren hacer fiesta de Navidad". Pousada dice que son casos excepcionales, pero ocurren, asegura Pousada.
El 15% restante representa un peligro aún mayor. Se trata de fiestas totalmente clandestinas organizadas con ánimo de lucro en locales que carecen de cualquier tipo de licencia. Pousada las describe como "una bomba de relojería", ya que a menudo se trata de recintos que "llevan años cerrados" o no están acondicionados para un evento de estas características, comprometiendo gravemente la seguridad de los asistentes.
Esas son una bomba de relojería"
Presidente de FESDIGA
La burocracia y el llamado a los ayuntamientos
El presidente de FESDIGA considera que la excesiva burocracia y la lentitud de la administración son parte del problema. Aconseja iniciar los trámites para obtener los permisos con "tres o cuatro meses de antelación", a partir de septiembre, para asegurar que todo esté en regla. "Que hayas presentado la solicitud no quiere decir que estés cubierto", ha advertido, ya que la autorización puede llegar meses después del evento, incluso si el local no cumplía los requisitos de seguridad.
Por ello, desde la federación instan a los ayuntamientos a que "se impliquen más, colaboren y detecten estas fiestas con antelación". Paulsada defiende que las corporaciones locales "tienen los medios y los recursos para hacerlo" y que su intervención a tiempo podría evitar el 90% de estas fiestas.

FESDIGA reclama más control por parte de los ayuntamientos para evitar las fiestas ilegales
Una tendencia a la baja tras la euforia pospandemia
Curiosamente, el fenómeno de las fiestas ilegales experimentó un repunte alarmante justo después de la pandemia, a pesar del cierre de muchos locales de ocio nocturno. Pousada lo atribuye a una "euforia" y al intento de "hacer dinero fácil". Sin embargo, esa tendencia se ha revertido y los datos actuales son más optimistas.
Las estimaciones para esta Nochevieja reflejan un descenso del 22% en el número de fiestas ilegales en comparación con el año pasado, situándose incluso por debajo de las cifras de 2019. "Parece ser que la euforia ha pasado y las campañas de concienciación están funcionando", ha explicado el presidente de FESDIGA.
Samuel Pousada recuerda a los consumidores su derecho a estar informados. Insiste en la necesidad de acudir a locales de confianza y, en caso de duda, solicitar que se muestre la licencia y la autorización. Si el organizador se niega o existen irregularidades, el cliente "tiene derecho a pedir que se le devuelva la entrada". El presidente de la patronal concluye con una reflexión sobre la seguridad: "No por ahorrarse 20 o 30 euros merece la pena poner la vida en peligro".
Por ahorrarse 20 o 30 euros no merece la pena poner la vida en peligro"
Asegura que la normativa actual contempla sanciones disuasorias, pero el problema es que en muchas ocasiones "no se llegan ni a abrir los expedientes".
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