Un montañero de Almendralejo relata su increíble supervivencia tras 15 horas sepultado por una avalancha
Jorge García Tamurejo narra cómo logró salir por sus propios medios: “La lucha la gané por los pelos”

Badajoz - Publicado el - Actualizado
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La montaña no negocia. Esa es la lección que ha aprendido de la forma más extrema Jorge García Tamurejo, un experimentado guía de montaña de Almendralejo. Se encontraba en los Alpes franceses, concretamente en el Parque Nacional de los Ecrins, para realizar una ascensión a una cascada de hielo. Sin embargo, justo antes de comenzar a escalar, una avalancha lo sepultó por completo, dando inicio a una lucha por la supervivencia que duraría más de doce horas.
García se preparaba para una escalada en solitario, algo que considera sencillo y que hace habitualmente. Justo al llegar al comienzo de la ruta, escuchó un sonido fortísimo y, en cuestión de segundos, una masa de nieve y piedras se le vino encima. Una primera avalancha lo enterró hasta la cintura y una segunda lo cubrió por completo bajo tres metros de nieve. “Me cayó como si fuera una ducha”, explica.
Una lucha de 15 horas bajo la nieve

Totalmente a oscuras y sin apenas aire. Su primera reacción fue clave: se pegó a la cascada de hielo y logró crear una pequeña cúpula para poder respirar. “Tuve la suerte de que me pegué a la cascada de hielo, que siempre hay cavidades. Me abrí un hueco en la cabeza y ahí podía respirar”.
Durante las largas horas de encierro, vivió un auténtico juego psicológico, alternando momentos de derrumbe con una férrea voluntad de volver a la lucha. “Pensaba que de aquí no podía salir, que no tenía más fuerza, pero luego volvía otra vez a la lucha”, confiesa. Esa determinación fue la que lo impulsó a no rendirse.
Pensaba que de aquí no podía salir"
Guía de montaña
El piolet, la herramienta que usan los escaladores, se convirtió en su salvación. Con los pies atrapados por los crampones y la nieve compactada, no podía liberarse. Utilizando el piolet como una extensión de su brazo, cavó pacientemente alrededor de sus botas. “Llegaba con una extensión de mi mano, podía llegar a mi bota y cavar alrededor”, detalla sobre la técnica que finalmente le permitió liberar un pie.
El rescate y la vuelta a la vida
Tras salir a la superficie, se encontró con otro problema: en la avalancha había perdido la mochila, el móvil, las llaves y todo su equipo. Con las rodillas congeladas, no podía ponerse en pie, por lo que tuvo que ir de rodilla a rastra hasta la carretera donde estaba su furgoneta.

En un intento desesperado, rompió el cristal de la furgoneta para buscar unas llaves de repuesto, pero con las manos congeladas le fue imposible. La lucidez volvió a ser su aliada al recordar la existencia de un túnel cercano con un punto de SOS. Se arrastró hasta allí y pudo pedir ayuda, lo que activó el dispositivo de la policía de Francia.
Tras un largo traslado en una ambulancia 4x4, llegó al hospital, donde ingresó en la UCI con hipotermia severa y casi fallo renal. Después de tres días de recuperación, pudo volver a su estado natural. Una experiencia límite de la que salió victorioso: “La lucha la gané por los pelos”, concluye.
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